5 mitos de los lácteos

Creencias que no son ciertas acerca de los lácteos

Marta MarcielRedactora de GuiaInfantil.com

En cuestiones de alimentación, muchas veces tenemos juicios de valor acerca de los productos que consumimos. Sin embargo, existen algunos aspectos que no siempre son ciertos y que es necesario saber, como es el caso de los lácteos. 

La importancia de los lácteos en la alimentación 

Los mitos de los lácteos

Es un hecho que los lácteos son fundamentales en cuestiones alimenticias. Algunos de sus beneficios son que favorecen los huesos, que hacen que nuestro organismo tenga una fuente de calcio natural y que también le aportan vitaminas. 

Consumir lácteos contribuye a que se pueda evitar al osteoporosis y también sirven como arma contra enfermedades, que se pueden evitar o disminuir. El sistema inmunológico además, se ve fortalecido con el consumo de lácteos. Sin embargo, no todo resulta cierto a la hora de comer productos que sean lácteos. 

Mitos de comer lácteos 

1. La leche es la única solución para los huesos: Aunque es evidente que es importante, el consumo masivo de leche no previene que tengamos siempre unos huesos sanos y fuertes. De hecho, para los intolerantes a la lactosa existen ciertos alimentos que les dan el mismo soporte que aquellos que beben leche. 

2. La leche no engorda: En pequeñas cantidades, la leche es fundamental, pero si la consumimos entera, tiene ciertos niveles de grasa que pueden conllevar al sobrepeso si se consume de forma exagerada. 

3. Los intolerantes a la lactosa no pueden tomar ningún lácteo: Esta norma no es tan excluyente, ya que aunque algunas personas son intolerantes a la lactosa sí pueden ingerir algunos lácteos, como aquellos que están libre de ella. 

4. La leche no hidrata: Al igual que es un mito que solamente podemos hidratarnos a base de agua, también lo es pensar que la leche no contribuye a la hidratación del cuerpo. 

5. Los lácteos evitan el cáncer: Aunque está claro que son alimentos buenos para la salud, no es cierto que por ingerirlos se vaya a evitar sufrir un cáncer, aunque llevar una dieta sana y equilibrada puede contribuir a una vida sin enfermedades.