Qué es la culebrilla y cómo afecta a los niños

Relación entre la varicela y la culebrilla en la infancia

Roi Piñeiro PérezPediatra

Se conoce como 'culebrilla' a una enfermedad de origen vírica que afecta tanto a niños como mayores. El causante de la culebrilla es el virus de la varicela, que en realidad se llama virus varicela-zóster, y es que el nombre científico de la culebrilla es herpes-zóster. Y sí, el virus de la varicela pertenece a la familia de los virus herpes.

Desde luego, es comprensible que con semejante maraña de nombres, al final la sabiduría popular se haya quedado solo con lo de 'la culebrilla'.

Qué causa la culebrilla en los niños

Espalda de niño con culebrilla

Es importante que sepamos que no podremos tener nunca la culebrilla si no hemos pasado antes la varicela. Una vez superada la enfermedad, el virus se queda latente en nuestro organismo, concretamente en los ganglios nerviosos de la médula espinal, y en situaciones de inmunodepresión, cuando nuestras defensas están más débiles, se vuelve a activar y aparece la culebrilla. Esto puede ocurrir incluso en personas vacunadas, aunque es menos frecuente que tras padecer varicela. El por qué sí en unas personas y no en otras continúa siendo un misterio, que está más relacionado con la susceptibilidad individual de cada huésped que con el propio virus. En la mayoría de los casos, la causa real de la reactivación del virus varicela-zóster es desconocida.

Síntomas de la culebrilla en los niños

- La culebrilla suele afectar a un solo lado del cuerpo. Aparece como un cinturón lineal de vesículas dolorosas y pruriginosas (que pican) correspondiente a la raíz nerviosa afectada (metámera).

- Las localizaciones más habituales son la espalda, los costados y la parte superior del abdomen. Se parece a las lesiones clásicas del herpes labial, pero más extensas y dolorosas.

- En cuestión de una semana las vesículas se secan y aparecen costras que pueden tardar otra semana en desaparecer. Aunque es raro, puede dejar pequeñas cicatrices en forma de hoyuelos.

- A veces, antes de la aparición de la culebrilla pueden presentarse fiebre y síntomas gripales inespecíficos.

- Un problema añadido es la neuralgia post herpética y es que, una vez desaparecidas las lesiones cutáneas, puede persistir dolor u hormigueo en la zona afectada durante meses o incluso años.

- Una situación grave es cuando afecta al ojo, pues puede dejar secuelas en forma de cicatrices corneales y ceguera.

Sin embargo, y para tranquilizar a los padres, en los niños, tanto la aparición de la culebrilla como el dolor y las complicaciones son menos frecuentes que en los adultos. Más del 90% los casos están descritos en mayores de 30 años. Además los niños no suelen precisar ningún tipo de tratamiento.

Diagnóstico y tratamiento de la culebrilla en los niños

Dada la peculiar localización, la forma lineal de la culebrilla, y el antecedente de haber padecido varicela, el diagnóstico es sencillo y no precisa pruebas complementarias. Sin embargo, en caso de dudas, sí se pueden realizar.

Como en la mayoría de los virus, la culebrilla no tiene cura. Las recomendaciones principales para que esta 'serpiente cutánea' no amargue la existencia de nuestra familia son las siguientes:

- Tratamiento sintomático: es decir, del dolor y la fiebre con analgésicos y antitérmicos tipo ibuprofeno o paracetamol, y del picor con antihistamínicos.

- Mantener buena higiene de las lesiones para evitar sobreinfecciones bacterianas de la piel.

- No se debe administrar ácido acetilsalicílico (Aspirina®) pues existe una relación comprobada entre dicho medicamento, la varicela y una enfermedad muy rara pero muy grave llamada Síndrome de Reye.

- Tampoco se recomienda administrar corticoides, ni tomados en pastillas ni sobre la piel, pues también pueden generar complicaciones.

- Evitar el contacto con personas que no hayan pasado la varicela o no hayan sido vacunadas. Sobre todo evitar contacto con menores de 12-15 meses (edad en la que se suele administrar la primera dosis de la vacuna). La culebrilla contagia el virus a estas personas, quienes sufrirán varicela (no culebrilla) en caso de contacto con el líquido que contienen las vesículas.

- Existe un tratamiento antiviral que está indicado solo en determinadas circunstancias, fundamentalmente: menores de un año, algunos enfermos crónicos, niños inmunodeprimidos, afectación oftálmica, fiebre prolongada o afectación extensa de la piel.

Para finalizar, algunos padres se estarán preguntando: ¿por qué recomendamos vacunar frente a varicela si la vacuna lleva virus vivos atenuados y además no protege frente a la culebrilla? ¿No será mejor esperar que no pase la varicela y así nunca desarrollará la culebrilla? La pregunta tiene sentido. El problema es que el 95% de las personas se expone al virus de la varicela alguna vez en su vida, por lo que es casi imposible no desarrollar la enfermedad. La vacuna previene que nuestros niños pasen la molesta varicela (o bien que esta sea mucho más leve) y además, el riesgo de aparición de culebrilla en niños vacunados es mucho menor que tras padecer varicela, por lo que los beneficios son obvios.