Niños con pies cavos

Los problemas de los pies de los niños

Los pies soportan todo el peso del cuerpo desde los primeros meses del bebé y están expuestos a diferentes dolencias de mayor o menor importancia. Uno de los problemas de los pies que sufren tanto niños como adultos son los pies cavos, una patología muscular que no siempre presenta gravedad pero a la que debemos prestar atención médica desde el primer momento.

Qué son los pies cavos en los niños

Pies del bebé

Los pies cavos podrían considerarse como la patología contraria los pies planos. Se trata de una disfunción de la musculatura de la planta de pie en la que el arco plantar es demasiado convexo. El pie cavo en los niños puede tener una causa hereditaria y hay que ir viendo cómo se desarrolla según vaya creciendo el niño porque en la mayoría de los casos no necesita ningún tratamiento.

Sin embargo, conviene estar atento desde el primer momento en que se observa una bóveda plantar excesiva porque también puede tener como origen un problema neuronal. En la mayoría de los casos se trata de una deformidad plantar con la que el niño y el adulto conviven sin mayores problemas y solo en los casos más graves es necesario una cirugía.

Consecuencias de los pies cavos en la salud de los niños

Aunque tener los pies cavos no suele derivar en un problema médico, es cierto que los niños con pies cavos tienen menos estabilidad al andar, por lo que las caídas son frecuentes. También sufren con más facilidad lesiones como esguinces de tobillo y tienen más tendencia a desarrollar dolencias de los pies como la fascitis plantar.

El principal problema que se deriva de los pies cavos es que se carga todo el peso corporal sobre los dedos de los pies y el talón, pero también se observa un acortamiento de los músculos del pie dando lugar a lo que se conoce como dedos garra. Entre las consecuencias más habituales de los pies cavos es el dolor en las articulaciones del pie y las heridas frecuentes en los dedos de los pies y en el talón.

Tratamiento de los pies cavos durante la infancia

Los pies cavos no se suelen detectar antes de los 5 años de edad y si la malformación no es muy grande puede corregirse con el uso de plantillas que amplían la superficie de contacto de la planta del pie. Para lograr una mayor estabilidad, también se recomiendan almohadillas y cuñas en la parte posterior y anterior de los pies para aligerar el peso corporal con el que cargan.

Generalmente los pies cavos no necesitan más tratamiento y los niños apenas notan las consecuencias de esta disfunción muscular. No hay que olvidar que desde bien pequeños se les puede enseñar las ventajas de andar descalzo para el correcto desarrollo de la musculatura del pie y aliviar la presión de cualquier calzado.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com