Abuelos-canguro: la última generación

Hace unos días cayó en mis manos un ejemplar del libro de Franco Voli, El arte de ser abuelos, que me descubrió que el secreto de la felicidad de los abuelos-canguro es su vocación, su elección de querer cuidar de sus nietos, sin sentir esta actividad como una obligación.

Cuidando a sus nietos se sienten útiles, esta actividad les impulsa a moverse, a salir de casa, a reír y a luchar. Muchos se olvidan de sus dolores y de sus achaques y, sobre todo, se sienten acompañados, algo muy importante ya que el sentimiento de soledad es, actualmente, una pandemia entre los mayores, que desciende del 26,8 por ciento al 13,4 por ciento cuando se hacen cargo de sus nietos.

Abuelos canguros y cuidadores

Abuelos que cuidan a sus nietos

Según un estudio realizado por el Imserso, el 22 por ciento de las abuelas y el 24 por ciento de los abuelos apoyan hoy en día a sus hijos en el cuidado de sus nietos. De los que lo hacen, el 44 por ciento realiza estas labores todos los días, y el 30 por ciento, varias veces por semana.

La primera razón por la que convierten en canguros de sus nietos es, en un 41 por ciento de los casos, el horario laboral de sus hijos, incompatible con la vida familiar, según una encuesta realizada por Mensajeros de la Paz entre mil mayores. La segunda, con un 35 por ciento, es la falta de recursos económicos para pagar una escuela infantil o contratar a una persona cuidadora.

Y es que contar con la ayuda de los abuelos para cubrir las cada vez más amplias jornadas laborales es una ventaja para muchos padres, debido a que los horarios escolares y laborales son incompatibles. Así, este estudio constata que el 33 por ciento de los padres y madres se incorpora al trabajo antes de que abra el colegio y el 59 por ciento abandona la oficina después de que los centros educativos cierren sus puertas. Pero, sobre todo, es un beneficio para los nietos.

El contacto con los abuelos, guardianes de la memoria familiar, les proporciona una fuente inagotable de cariño, cuidados y educación. Los abuelos también tienen su recompensa emocional y la mayoría reconoce que la tarea encomendada le permite sentirse útil, contribuyendo con su dedicación a la insuficiente acción social del Estado.

No obstante, los sociólogos advierten que lo que sirve para hoy, quizá no valga para el futuro. Mientras que ahora conviven la última generación de amas de casa con la primera de madres trabajadoras, dentro de unas décadas no está muy claro que esas nuevas madres queramos ejercer el mismo rol de las abuelas-canguro de hoy.

Marisol Nuevo.