Cuando la madre asume el papel del padre tras su divorcio

Por lo general, en todas las familias suele haber un reparto de papeles entre los padres. Tanto la madre como el padre tienen una responsabilidad y un compromiso en el proyecto común de formar una familia y los hijos se benefician y nutren de la diferente aportación de sus padres.

A veces, suele ocurrir que después de una separación o divorcio, la madre, que suele convivir más con los niños, intenta compensar o suplantar de alguna manera la ausencia del padre en el hogar familiar con la aparente y sana intención de que su hijo no se resienta con los cambios en la relación con el padre. A largo plazo, ¿qué puede representar esta conducta a los niños?

Consecuencias del divorcio de los padres

Ser madre después de un divorcio

El hecho de la madre intente asumir el papel del padre en la familia no deja de ser un sentimiento de protección o de culpabilidad de los padres hacia sus hijos, por haberles privado de su antigua relación familiar, pero las mamás divorciadas deben entender que el padre seguirá siendo su padre, no deben actuar como si éste hubiera muerto y su hijo sufriera esta inevitable pérdida. El padre tiene que seguir ejerciendo su función y su papel en la relación con sus hijos, aunque la situación haya cambiado.

No se puede evitar que los niños sufran con la separación de sus padres. El divorcio, cuando hay hijos, no es sólo una ruptura conyugal, también es una ruptura familiar. En algunos casos, los niños se ven afectados profundamente en sus emociones y afectos, suelen sentirse más irritables, depresivos, desconfiados o culpables. ¿Cómo poder evitar que el niño sufra demasiado y pueda restablecer y aceptar una nueva relación con sus padres? La respuesta está en los padres, los niños sólo se sentirán seguros si existe entre ellos respeto y existen unas directrices comunes en el cuidado y educación de sus hijos.

Aunque al principio sea difícil, el diálogo entre los padres tiene que ser constante. El niño sigue necesitando a su padre y a su madre, ninguno de los dos ha de suplantar al otro, cada uno es único e irremplazable. Suplantar al padre o a la madre, puede llevarles a la confusión, a la sobreprotección y la preocupación por no estar a la altura de la nueva situación. Por ello, muchos niños responden con conductas de culpabilidad o inseguridad. Los niños necesitan de algo seguro como lo es el amor incondicional de sus padres, ya sea bajo el mismo techo o no.

Marisol Nuevo. Redactora