Madre divorciada: no debe ser mamá y papá a la vez
En todas las familias hay un reparto de papeles entre los padres. Tanto la madre como el padre tienen un cometido en el proyecto común de formar una familia y los hijos se benefician y nutren de la diferente personalidad y aportación de sus padres. A veces, suele ocurrir que después de una separación, la madre (que suele convivir con los niños) intenta compensar o suplantar de alguna manera la ausencia del padre en el hogar familiar con la aparente y sana intención de que su hijo no se resienta con los cambios en la relación con el padre.
Esto no deja de ser un sentimiento de
protección o de
culpabilidad de los padres hacia sus hijos, por haberles privado de su antigua relación familiar, pero las
mamás divorciadas deben entender que el padre seguirá siendo su padre, no deben actuar como si éste hubiera muerto y su hijo sufriera esta inevitable pérdida. El padre tiene que seguir ejerciendo su función y su papel en la relación con sus hijos, aunque la situación haya cambiado.

Es inevitable que los hijos sufran por la separación de sus padres. El
divorcio, cuando hay hijos, no es sólo una ruptura conyugal, también es una ruptura familiar. En algunos casos, los niños se ven afectados profundamente en sus emociones y afectos, suelen sentirse más irritables,
depresivos, desconfiados o culpables. ¿Cómo poder
evitar que el niño sufra demasiado y pueda restablecer y aceptar una nueva relación con sus padres?
La respuesta está en los padres, los niños sólo se sentirán seguros si existe entre ellos
respeto y existen unas directrices comunes en el cuidado y educación de sus hijos. Aunque al principio sea difícil, el
diálogo entre los padres tiene que ser constante. El niño sigue necesitando a su padre y a su madre, ninguno de los dos ha de suplantar al otro, cada uno es único e irremplazable. Suplantar al padre o a la madre, puede llevarles a la confusión, a la sobreprotección y la preocupación por no estar a la altura de la nueva situación. Por ello, muchos niños responden con conductas de
culpabilidad o
inseguridad. Los niños necesitan de algo inamovible que es el amor incondicional de sus padres, ya sea bajo el mismo techo o no.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com
Comentarios
Anna enero 10, 2012 16:26
Buenas noches:
Esa explicación está muy bien, pero yo tengo un caso cercano cercano que es de la siguiente manera: Mi prima de 40 años se divorció hace 8 años. Se quedó con sus dos hijas, una de 3 años y otra de 11. El padre no quiere saber nada de ellas, y ella ha tratado de compensar su ausencia compensándolas en exceso. La mayor dejó de estudiar a los 13 años y no hace absolutamente nada en la vida. La pequeña es totalmente repelente para todo el mundo. Su madre viva para y por ella, y todo lo que hace en la vida es comprarle todo lo que pide y hacer lo que la niña dice. Es prisionera de su hija de 11 años. Yo tengo mi opinión el respecto, pero me gustaría saber la suya. Perdón por la extensión del texto. Un saludo y gracias.
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