Asma infantil: ¿por exceso de higiene y contaminación?

No es sólo se debe a la contaminación atmosférica que, año tras año, aumenten los casos de asma infantil. Demasiada higiene también perjudica a los bebés, impidiendo que el pequeño tenga contacto con antígenos, evitando que su sistema inmunológico sea estimulado. 

La contaminación y la salud de los niños con asma

Madre e hija friegan

El doctor Marcel Ibero, presidente de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP)  considera que 'una de las causas de este incremento de niños asmáticos puede deberse al exceso de higiene'.

Puede chocarnos esta afirmación, ya que siempre se nos ha recomendado en los primeros meses de vida del bebé, la esterilización de biberones, tetinas y chupetes, pero resulta que este procedimiento podría 'impedir el contacto del recién nacido y lactante con antígenos que estimulen su sistema inmunológico' y por tanto, aumentar la tendencia del asma en la infancia.

Hasta ahora conocíamos que los alérgenos nos llegan a través del aire que respiramos: polen, ácaros, moho, pelaje de animales... pero el Dr. Ibero nos alerta además de que la contaminación atmosférica por partículas diesel aumenta la circulación de alérgenos del aire y esto repercute en el incremento de esta afección respiratoria

Por tanto, la disminución de la prevalencia del asma pasa por reducir la contaminación atmosférica en las ciudades, que está causada por la industria y el tráfico intenso, y por largos periodos de sequía, ya que la lluvia ayuda a que desaparezca la boina de contaminación que suele colocarse encima de las grandes ciudades.

En la Guía Española para el Manejo del Asma podrás encontrar más información sobre el asma, desde los primeros síntomas del niño para un correcto diagnóstico y tratamiento.

El tratamiento de cada niño dependerá según el Dr. Ibero de tipo de fenotipo al que pertenezca el niño: sibilantes transitorios (asma que remite entre los 4 y 6 años), sibilantes no atópicos (asma que remite entre los 9 y 11 años), y sibilantes atópicos, que son los alérgicos que requieren un tratamiento antialérgico específico para no terminar sufriendo asma de adultos.

Además de reducir en la medida de lo posible los factores desencadenantes, el especialista explica la importancia de identificarlos y de no sobretratar (dar un excesivo tratamiento) a los niños que van a curarse por sí solos (sibilantes transitorios o no atópicos) y de tratar eficazmente a aquellos que no lo harán para que el tratamiento sea efectivo. Un paso más para la prevención del asma es, sin duda, una buena noticia para la salud de los niños.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com