Los mordiscos de los niños a debate

El conflicto entre los bebés y los niños pequeños en la escuela infantil da una nueva vuelta de tuerca en cuanto a los límites que hay que marcar en el comportamiento infantil. Así, la dirección de una guardería de Alicante, en España, decidió negar la entrada al centro a un bebé de 15 meses por morder repetidamente a sus compañeros. 

Los mordiscos de los niños son hoy la pieza angular del debate entre los que aprueban y desaprueban esta decisión. Al parecer sólo se propuso como una medida cautelar para que el niño cambiara su conducta. Y es que el mordisco es muy doloroso para el que lo recibe y provoca conflictos sociales, ya que los niños, cuando sufren repetidas agresiones, tienden a marginar al niño que muerde. Pero, ¿por qué lo hacen?

Razones por las que un niño muerde

Razones por las que un niño muerde

Morder es una manera rápida de conseguir un juguete o de llamar la atención. El mordisco también lo utilizan por extensión como autodefensa, para llamar la atención o cuando experimentan situaciones que les causan estrés, enfado o frustración, debido al nacimiento de un hermano o cuando se sienten agredidos. Otros niños muerden, sencillamente, por imitación o como resultado de una disciplina excesiva o a consecuencia de su experiencia como testigo o víctima de acciones de violencia física.

Qué hacer cuando un niño muerde

En primer lugar, debemos actuar de forma coordinada y coherente desde distintos frentes. Padres y educadores debemos mostrar firmeza ante los mordiscos del niño porque de nada vale consentirle en casa algo que no está permitido en la escuela. Después, conviene explicar al niño que no se puede hacer daño y si su actitud persiste conviene separarle del grupo y del juego explicándole que no puede hacerlo más. Debe estar separado unos minutos, de 2 a 5 minutos dependiendo de su edad, permitiéndole pensar sobre lo que ha hecho y dándole la oportunidad de pedir disculpas a su compañero para que reconozca su error. 

No obstante, decirle a un niño que morder no está bien no es suficiente. Es importante mostrarle otras alternativas al mordisco para conseguir lo que quiere como la utilización del lenguaje, perdir las cosas por favor, inculcarles los valores de respeto y tolerancia y prestarles especial atención para que desarrollen una buena autoestima y confianza personal. En cambio, lo que nunca se debe hacer es morder al niño que muerde para demostrarle lo que duele o como forma de castigo, ya que cuando los niños son muy pequeños, no pueden relacionar el dolor que ellos sienten cuando les muerden con el dolor que causan cuando muerden a los demás. Si el niño sigue mordiendo cuando tiene más de tres años es necesario buscar la ayuda de un profesional.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com