El error de tener un hijo favorito

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

¿Alguna vez te has sentido 'hijo favorito'? O por el contrario... ¿el favorito era uno de tus hermanos? Porque, por mucho que se intente negar, siempre habrá un hijo con el que la madre o el padre sienta más afinidad

Lo importante no es tener o no tener un hijo favorito. Lo importante es que no se note. Porque, si se nota... si se nota, cometes un gran error. Estas pueden ser las consecuencias. 

6 consecuencias negativas del favoritismo entre hijos

Niña celosa

Sentirse 'la oveja negra' de la familia no es agradable. Conlleva un sinfín de sentimientos enfrentados. Los padres pueden tener un hijo favorito. Lo importante es que los demás no lo noten. Estas pueden ser las consecuencias ante el favoritismo en los hijos:

1. Carencia afectiva. Los hijos que se sienten relegados a un segundo plano, tienen un sentimiento profundo de falta de cariño y un escaso vínculo con sus padres. Esto les llevará de mayores a ser personas más dependientes a nivel emocional.

2. Celos. Una de las principales consecuencias del favoritismo entre hermanos son los celos. Las contantes peleas pueden señal de que alguno de los hijos se siente desplazado. 

3. Rencor hacia los padres. De mayor, los hijos que no fueron los favoritos, desarrollan rencor hacia los padres, a los que les consideran culpables de no haber recibido la misma atención que el resto de sus hermanos.

4. Frustración. La aceptación de la frustración de estos niños es menor. No son capaces de afrontar un problema con soltura. 

5. Baja autoestima. Al entender que sus padres no les dan el mismo apoyo que a otro de sus hermanos, los niños que son conscientes del favoritismo, generarán un problema de confianza en sí mismos.

6. Competitividad. Todos los hermanos competirán entre sí. 

Por qué es un error tener un hijo favorito y que se note

Según un estudio de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), los hijos de padres que tuvieron un hijo favorito, presentan problemas emocionales no sólo durante la niñez y la adolescencia, sino también en su etapa adulta. Es decir, que los niños que no fueron los hijos favoritos en su infancia, tienen muchas posibilidades de convertirse en adultos dubitativos y con problemas emocionales

Para realizar este estudio, se entrevistaron a más de 600 hijos de más de 40 años, que habían tenido una gran percepción de favoritismo en la infancia. Sus madres no fueron capaces de recordarlo, pero ellos sí. 

Sin embargo, el problema no es sólo para los hijos que nunca fueron los favoritos. Los hijos favoritos tiene posibilidades de convertirse en adultos egocéntricos y con problemas de identidad. Los hijos favoritos también sufren, o simplemente se ganan el rechazo de sus hermanos. Y puede que los padres exijan más de ellos que del resto. Y el hogar, deja de serlo porque se convierte en un campo de batalla en donde los hermanos compiten entre sí.  Es decir, el problema es que los hijos noten favoritismo. Al final, todos salen perdiendo.