El peligro de levantar a los niños por las manos o brazos

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Hay un juego que solemos realizar con el bebé o con el niño de forma muy habitual y del que desconocemos los riesgos. Nos lo hacían nuestros padres de pequeños y nosotros se lo hacemos a nuestros hijos. Los niños disfrutan tanto que nos lo piden una y otra vez y, sin embargo, deberíamos evitarlo. ¿Cuál es?

Se trata de coger por las manitas a los niños y darles vueltas, otra versión es aquella en la que el padre agarra de una mano al niño y la madre del otro y lo elevan como si fuesen un columpio. Este en apariencia inofensivo juego puede causar una lesión llamada "codo de niñera", un traumatismo que puede acarrear problemas graves a medida que el niño crece.

Cómo evitar la lesión del codo de niñera en la infancia

Por qué no levantar de las manos al bebé

Que los bebés son muy frágiles es un hecho, pero a medida que van creciendo, corremos el riesgo de pensar que los niños son de plastilina ya que se caen y se levantan como nosotros no podríamos hacerlo. Sin embargo, están en pleno proceso de crecimiento, sus huesos están en constante cambio, los viejos huesos son removidos y reemplazados por otros nuevos y más grandes en tamaño y densidad. Y esto ocurre hasta los 25 o 30 años, cuando los huesos alcanzan su máxima densidad.

Los huesos pueden sufrir luxaciones, roturas o fisuras a lo largo de la vida, una de ellas es la conocida como subluxación radial cubital o codo de niñera. Ocurre cuando el hueso del codo, el radio, se sale de su posición normal. Es un trastorno bastante frecuente en niños menores de 5 años y sucede en menor medida en niños más mayores porque las articulaciones han ganado en fortaleza.

No sólo suele suceder con los típicos juegos de dar vueltas al niño o hacer el columpio con él. Ocurre en esas situaciones en las que un adulto agarra del brazo del niño con fuerza o le levanta de una mano para impedir que se caiga y puede causar la dislocación del codo.

El codo de niñera es una lesión muy dolorosa y su síntoma más evidente además del llanto del niño es la inmovilidad del brazo. El tratamiento consiste en volver a colocar el ligamento en su posición, algo que sólo puede hacer un médico, y colocar un cabestrillo durante 2 o 3 días. 

Para evitar que esto ocurra y que el niño no tenga que pasar por esta situación es necesario seguir estos consejos: 

- Nunca tomes al niño por las manos o los brazos, agárrale siempre por la cintura o las axilas.

- No balancees al niño como si fuera un columpio mientras le agarras por sus brazos o manos.

- Evita, aunque le divierta mucho, tomarle de la mano y girarle dando vueltas.