Juguetes para niños con discapacidades

Cómo jugar con niños que tengan alguna discapacidad

El término discapacidad hace alusión a una falta de habilidad en alguna rama específica del aprendizaje. Según proclamó en 1959 la Asamblea General de las Naciones Unidas y ratificó en 1990 el Parlamento Español, jugar es un derecho de la infancia y los adultos hemos de velar por su cumplimento en todos y cada uno de los niños y niñas, aunque en algunas situaciones se encuentren serias dificultades para el desarrollo de esta actividad.

Juguetes adaptados para niños discapacitados

Niño discapacitado juega

En algunas ocasiones, los niños que padecen algún tipo de discapacidad pueden utilizar los juguetes comercializados, pero en muchas otras ocasiones la accesibilidad a los materiales lúdicos para este tipo de niños es reducida o casi nula.

Cuando el juguete no puede ser usado por parte de estos niños y niñas, tal y como se comercializa, a veces es posible variar los objetivos o reglas del juego o realizar algunas modificaciones que permitan un aprovechamiento mayor del juguete.

Estas adaptaciones pueden ser muy sencillas o requerir la intervención de especialistas en el tema (por ejemplo, traducir los efectos sonoros de un juguete en efectos visuales).

Existen diversos tipos de discapacidades (motora, intelectual, sensorial...) y con muy diferentes niveles de afectación. Esta diversidad genera una gran dificultad a la hora de proporcionar valoraciones o consejos globales relacionados con la selección y adaptación de juguetes para estos niños.

Consejos para jugar con los niños con discapacidades

1. Un mismo diseño para todos. Para el desarrollo del juego de los niños con discapacidad es de vital importancia que el diseño de los juguetes sea "para todos", de forma que niños con o sin discapacidad puedan utilizar los mismos juegos en similares condiciones. De esta manera, podría unificarse, por una parte, el proceso integrador de los niños con discapacidad en el juego de los que no la tienen. Por otra parte, el desarrollo del juego con juguetes normalizados reduciría la diferenciación con los demás niños.

2. Juguetes versátiles. Es importante elegir juguetes versátiles, que permitan varias formas de interacción y a los que se les pueda cambiar las reglas. De este modo, será más fácil adaptar la propuesta lúdica del juguete a las circunstancias de cada caso.

3. Etapas de desarrollo. Los materiales de juego que utilicen niños y niñas mayores deben estar adecuados a su edad aunque éstos se encuentren en una etapa de desarrollo anterior. Por ejemplo, si proporcionamos un centro de actividades de manipulación a un niño de 10 años con discapacidad motora habremos de adaptar su tamaño y sus propuestas de juego a dicho niño; seguramente no nos servirá un centro de actividades de los que habitualmente usan los bebés.

4. Seguridad de los juguetes. Es importante saber que hay unas normas de seguridad para la fabricación de los juguetes y que hemos de asegurarnos que las adaptaciones que efectuemos en los mismos no van a suponer peligro alguno. Por eso, es importante consultar siempre con un especialista.

5. Propuestas de juego. Es imprescindible consultar con el pediatra o especialista médico correspondiente, en el caso de que el niño esté llevando a cabo algún programa de rehabilitación, puesto que este tipo de profesionales nos ayudará sin duda a valorar la adecuación de cada adaptación o propuesta de juego a la problemática de cada niño o niña en particular.

6. Ritmo de aprendizaje. En ocasiones, los niños que padecen algún tipo de discapacidad tienen ritmos de aprendizaje distintos a los de otros niños, por eso, es importante cuestionar y adaptar las indicaciones de edad que se proporcionan sobre el juguete.