Tartamudez infantil. Niño tartamudo

Las primeras señales de tartamudez en los niños

La tartamudez infantil es un problema que se puede diagnosticar y tratar desde las primeras etapas del desarrollo del niño. Una detección precoz de este trastorno permite evitar que se mantenga en edades posteriores y que persista hasta la edad adulta. Según la Fundación Americana de la Tartamudez, aproximadamente el 5 por ciento de los niños atraviesa un periodo de tartamudez de seis o más meses de duración. Tres de cada cuatro niños que empiezan a tartamudear, recuperan la fluidez antes de llegar a la adolescencia, quedando solo un 1 por ciento con un problema crónico.

Por qué tartamudean algunos niños

Niño tartamudo. Tartamudez infantil

De acuerdo con los expertos, la tartamudez afecta tanto a niños como a niñas, por igual, pero cuando llegan a la edad escolar, el número de varones que siguen tartamudeando es 3 o 4 veces más grande que el número de niñas. Los factores de riesgo que predicen que la tartamudez se volverá crónica en vez de desaparecer espontáneamente incluyen:

- Ser varón

- Tener antecedentes familiares de tartamudez crónica

- Retraso en el desarrollo de la articulación o el lenguaje

- Que el tartamudeo que haya durado 18 meses o más.

En la actualidad, ninguno de estos factores de riesgo parece ser suficiente por sí solo para predecir la tartamudez crónica. Más bien se cree que es la acumulación o adición de factores lo que diferencia a los niños en quienes la tartamudez va y viene de aquéllos en quienes el tartamudeo se vuelve permanente.

Los padres frente a la tartamudez leve o grave del hijo

- Los padres del niño con tartamudez leve no deben mostrarse preocupados o alarmados, sus objetivos deben ser, primero, crear un ambiente donde al niño le resulte cómodo hablar y, segundo, reducir al mínimo su frustración y vergüenza. Los padres de niños con tartamudez leve deben:

1. Aprender a escuchar al niño tartamudo con paciencia.

2. Hacer entender al niño que aceptan su tartamudeo. Así permitirán que su lenguaje se desarrolle sin que aumente la tensión o el esfuerzo físico que hace al hablar. El niño se sentirá menos presionado al hablar.

3. Dar un buen ejemplo al niño, hablando de forma lenta, tranquila y relajada.

4. Abstenerse de corregir el lenguaje del niño, molestarse o decirle que hable más despacio.

5. Motivar al niño con comentarios como 'a todos nos cuesta aprender a hablar. Toma tu tiempo, a muchos niños se traban. Todo, al principio, es dificil, pero luego se soluciona'.

- Los padres del niño con tartamudez grave deben pedir ayuda a un especialista para que proporcione tratamiento directo a su hijo. La tartamudez grave ocurre cuando el niño se obsesiona por hablar bien o comienza a sentir miedo ante la idea de hablar. En esos casos, los padres deben:

1. Deben proporcionarle al niño un buen ejemplo hablando ellos más despacio.

2. Deben comunicarle su aceptación a pesar del tartamudeo, atendiendo a lo que dice más que a su manera de decirlo.

Ya que esto puede resultar difícil para muchas familias, es preferible que se acometa con la ayuda de una foniatra experimentada en el manejo de la tartamudez. El tratamiento profesional de la tartamudez grave casi siempre consiste en ayudar al niño a superar su miedo a tartamudear a la vez que se le enseña a hablar con más lentitud, suavidad y relajamiento, aún cuando tartamudee.

El tratamiento también se centra en ayudar a la familia a crear una atmósfera de aceptación del tartamudeo que facilite el hablar sin tensión. Como se mencionó anteriormente, algunos foniatras pueden optar por enseñar a los padres a realizar algunos aspectos de la terapia ellos mismos. En este caso, les pedirá que documenten cuidadosamente las respuestas del niño al tratamiento y seguirá el proceso de cerca.

El especialista y el niño tartamudo

Por lo general, el diagnóstico de la tartamudez es casi provisional y se basa tanto en la observación directa del niño como en la información que proporcionen los padres respecto a cómo éste se expresa en diferentes situaciones y momentos. Existen dos tipos de tartamudez, la leve y la grave.

El médico es generalmente el primero a quien los padres acuden en busca de ayuda. El médico podrá asesorar a los padres y remitirlos a un logopeda o terapeuta del lenguaje cuando lo considere necesario. La intervención en una etapa temprana del proceso - intervención que puede abarcar desde la terapia familiar y el tratamiento indirecto hasta la instrucción directa - puede ser el factor crucial para evitar que el tartamudeo se convierta en un problema para toda la vida. Datos de varios programas diferentes indican que la tasa de recuperación es considerable si el tratamiento se inicia en la edad preescolar.

La tartamudez del niño debe disminuir paulatinamente en frecuencia y duración en el curso de un año o más de tratamiento. En algunos casos, la tartamudez puede desaparecer por completo. Los resultados que se logren dependerán de la naturaleza de los problemas del niño, las otras cualidades que tenga a su favor, la habilidad del foniatra y la capacidad de la familia de colaborar con el tratamiento.

fuente consultada:
- Fundación Americana de la Tartamudez