Ejercicios de repaso de lectura para niños en vacaciones

Actividades divertidas para practicar la lectura en verano

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Son casi tres meses de vacaciones, casi tres meses fuera de la rutina escolar la que tienen muchos de nuestros hijos, y por consiguiente, aparece por parte de las madres y los padres, cierta preocupación y en algunos casos “ocupación”, por no perder o por no desvincularse por completo de las tareas escolares.

El área de lengua, quizá por ser una de las que más contenidos tiene, como es la lectura y su comprensión, la ortografía, la sintaxis, la gramática… requiere más implicación y dedicación que otras áreas.

Y cierto que es muy importante no olvidar por completo la tarea de repasar la lectura, pues no deja de ser una habilidad que precisa entrenamiento y mantenimiento, como otras tantas. En verano podemos practicar con estos ejercicios de repaso de lectura para niños. 

Actividades de repaso de lectura para niños en verano

repasar la lectura en vacaciones

El niño y la niña, deben tomar la tarea de la lectura de forma divertida y atractiva, ya que, si los obligamos sin buscar su motivación, el efecto y sus consecuencias pueden producir desenlaces negativos. Es por ello, y buscando una emoción adecuada como la curiosidad y la seguridad, que el adulto debe propiciar momentos y oportunidades para fomentar la lectura.

Aquí os dejo algunas técnicas y formas divertidas para repasar la lectura, su comprensión, así como la velocidad la lectora y el silabeo:

  • Un ejercicio que les encanta y que además podemos hacer en familia, es ofrecerles en un papel mensajes divertidos que incluyan una orden y que la realicen, deben leerlos y después llevarlo a cabo, como, por ejemplo: “da dos saltos a la pata coja”, “da un abrazo al más alto del grupo”…
  • Dando la vuelta a la actividad anterior, podemos hacer un dictado de acciones, es decir, el adulto hace una acción y el niño o la niña debe escribir lo que ha visto.
  • Podemos, también, leer un cuento leyendo cada uno una palabra de forma alterna, así fomentamos la atención y la lectura en equipo, además de lo divertido que es por los posibles errores y despistes.
  • Otra forma para fomentar la lectura es leer adrede de forma silábica, como si fuéramos un robot. También les resulta divertido.
  • Otro juego es la frase desordenada: damos en trozos de papel las palabras que forman una frase, y el pequeño debe ordenarlas para que tenga sentido, por ejemplo: TARDE – PLAYA – NOSOTROS- LA - ESTA – VAMOS - A . (se aumenta o disminuye la complejidad con el número de palabras).
  • Palabra oculta: escribimos o decimos una frase omitiendo una palabra, el objetivo es adivinarla o pensar en todas las posibles palabras que pueden encajar. Como, por ejemplo: “La ……… se ha estropeado” (fruta, comida, tarde…)
  • Que los pequeños lean a los mayores, pero tanto el que lee y como el que escucha, deben hacerlo de forma consciente; nuestros hijos quieren nuestra presencia real, y mientras nos leen no debemos hacer otras tareas. Cuando digo lectura, puede ser el periódico o una revista, ¿verdad? Seguro que también les motiva.
  • Inventar frases con una palabra dada. Eso se puede hacer hasta cuándo vamos de viaje en el coche. Y aquí, podemos recurrir a palabras graciosas que sabemos les hacen reír.
  • Acabar frases. Igual que el anterior, podemos jugar mientras vamos de viaje con los peques o en momentos que para ellos y ellas pueden ser más aburridos, como la sala de espera de un médico (así evitamos un poco más las tabletas, yo muy poco uso le dejo a mi peque que haga). Como, por ejemplo: Todas las tardes me gusta…, Dicen del elefante que…. También podemos permitirnos crear frases estrambóticas y jugar con las palabras.
  • En cuanto a la velocidad lectora, podemos ir apuntando los progresos que nuestros peques hacen en cuanto a palabras por minuto, por ejemplo, una vez a la semana.

No olvidemos que la lectura es una competencia, y se requiere de su buen dominio para el aprendizaje en otras áreas, y no solo las curriculares. Ya veis lo sencillo que es trabajarla y potenciarla. ¡Ah! Y el ejemplo de los progenitores: mi hijo o mi hija, tiene que ver que yo también leo y que lo disfruto.