Ejercicios de repaso de lectura para niños en vacaciones
Te proponemos algunas actividades divertidas para practicar la lectura en verano
- ¿Por qué los niños deberían seguir leyendo en sus vacaciones de verano?
- Preguntas de padres a hijos antes de repasar la lectura en las vacaciones
- Actividades de repaso de lectura muy sencillas para niños en el verano
- 10 o 30 minutos - Cuánto tiempo repasar la lectura sin agobiar a tu hijo
- 8 ejercicios destacados para mejorar la lectura de los niños en casa
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Los ejercicios de repaso de lectura para niños en vacaciones son una de mantener el hábito lector fuera del colegio, lo que hará que se refuerce la fluidez, la comprensión y la confianza de los niños al leer. En el verano o las vacaciones de fin de curso, bastan un par de minutos al día con cuentos cortos, lecturas o preguntas sobre lo leído para que los niños sigan practicando.
¿Por qué los niños deberían seguir leyendo en sus vacaciones de verano?

Son casi tres meses de vacaciones, casi tres meses fuera de la rutina escolar la que tienen muchos de nuestros hijos, y por consiguiente, aparece cierta preocupación por no perder o no desvincularse por completo de las tareas escolares. El área de lengua (que abarca lectura y su comprensión, ortografía, sintaxis, gramática…) requiere más implicación y dedicación que otras áreas.
Y es cierto que es muy importante no olvidar por completo la tarea de repasar la lectura, pues no deja de ser una habilidad que precisa entrenamiento y mantenimiento, como otras tantas. Si tu hijo tiene dificultad para leer, muestra poco interés o te preocupa que pierda fluidez y comprensión durante las largas vacaciones, lo primero es no convertir la lectura en una obligación pesada.
Durante el verano, leer debe ser un momento agradable, breve y compartido, no una extensión de los deberes escolares. La clave es elegir textos que le interesen y practicar cada día para que gane seguridad. Para mejorar la fluidez lectora, deja que lea en voz alta algunos textos cortos, repitan lecturas sencillas y celebra siempre los pequeños avances que tenga tu hijo.
Para trabajar la comprensión lectora, no basta con que el pequeño lea rápido, sino que es importante preguntarle qué es lo que ha entendido, qué cree que pasará después dentro del libro que está leyendo, qué personaje le gustó más o qué parte le pareció más divertida, rara o muy emocionante. Así la lectura se va convirtiendo en tema de conversación y no solo en una tarea.
Preguntas de padres a hijos antes de repasar la lectura en las vacaciones

Antes de elegir un libro para practicar, hay que preguntar al niño qué le apetece leer. Muchas veces los niños dicen que no les gusta, pero en realidad no han encontrado un tema que les despierte curiosidad. Toma en cuenta que lo más importante es la constancia: leer un ratito es más eficaz que las sesiones largas. Aquí, las preguntas que pueden ayudar:
- ¿Qué tipo de historias te gustan más: aventuras, misterio, humor, animales, ciencia, deportes, fantasía o cuentos de la vida real?
- ¿Prefieres los libros con muchas ilustraciones, los cómics, cuentos cortos, revistas infantiles o historias que vayan por capítulos?
- ¿Te gustaría leer sobre dinosaurios, el espacio, inventos, mascotas, fútbol, princesas, piratas, magia, experimentos o de la naturaleza?
- ¿Quieres leer solo, leer conmigo o que leamos una página cada uno?
- ¿Hay alguna película, personaje, animal o tema en particular que te guste y sobre el que podamos buscar una lectura?
- ¿Qué te cuesta más al leer: entender lo que lees, ir rápido, pronunciar algunas palabras, concentrarte por el ruido o terminar el texto?
Con las respuestas, los padres pueden elegir lecturas acorde a los intereses de sus hijos. Un niño motivado siempre lee con más ganas y se frustra menos. El niño debe tomar la tarea de la lectura de forma divertida y atractiva, ya que, si los obligamos puede tener un efecto negativo. Es por ello, y buscando que los niños se emocionen, que el adulto debe propiciar momentos para fomentar la lectura.
Actividades de repaso de lectura muy sencillas para niños en el verano

Un ejercicio que podemos hacer en familia, es ofrecerles en un papel mensajes divertidos que incluyan una orden y que la realicen, deben leerlos y después llevarlo a cabo, como, por ejemplo: 'da dos saltos a la pata coja', 'da un abrazo al más alto del grupo'… Dando la vuelta, podemos hacer un dictado de acciones, es decir, el adulto hace una acción y el niño debe escribir lo que ha visto.
Podemos, también, leer un cuento leyendo cada uno una palabra de forma alterna, así fomentamos la atención y la lectura en equipo, además de lo divertido que es por los posibles errores y despistes. Otra forma para fomentar la lectura es leer adrede de forma silábica, como si fuéramos un robot, lo que también les resulta divertido.
Haz que los pequeños lean a los mayores, pero tanto el que lee y como el que escucha, deben hacerlo de forma consciente. Después, haz preguntas sencillas para comprobar la comprensión sin que parezca un examen: ¿qué pasó primero?, ¿qué personaje te gustó más? o ¿qué problema había en la historia? Pide a tu hijo que dibuje una escena o cuente la historia con sus propias palabras.
En cuanto a la velocidad lectora, podemos ir apuntando los progresos que nuestros peques hacen en cuanto a palabras por minuto, aunque eso sí la velocidad no debe ser lo único importante. Un niño puede leer rápido y no comprender bien lo que lee. Por eso, hay que observar si respeta pausas, si entiende el vocabulario o si recuerda detalles importantes del texto.
10 o 30 minutos - Cuánto tiempo repasar la lectura sin agobiar a tu hijo

No olvidemos que la lectura es una competencia, y se requiere de su buen dominio para el aprendizaje en otras áreas, y no solo las curriculares. Y para ello es muy importante el ejemplo de los progenitores: si tu hijo ve que también lees y que lo disfrutas, ellos se animarán más. Para fomentarlo aún más, elijan un momento tranquilo, sin pantallas cerca, por la tarde o antes de dormir.
¿Y cuánto tiempo hay que dedicar al repaso de lectura en vacaciones? No hace falta leer por horas. Para muchos niños es suficiente dedicar entre 10 y 20 minutos al día, según su edad y su nivel lector. En niños pequeños es mejor empezar con 5 o 10 minutos a imponer una lectura larga y en niños más mayores, se puede ampliar poco a poco hasta llegar a 20 o 30 minutos.
Si el niño tiene poca fluidez, alterna la lectura: primero lee tú una frase con buena entonación y después haz que tu hijo la repita. Si le cuesta comprender, detente cada pocas líneas y comenta lo leído. Si se cansa rápido, puedes usar un temporizador corto o dividir el texto en pequeñas partes. El objetivo no es terminar varias páginas, sino que tu hijo lea con más confianza.
Durante las vacaciones, puedes ayudar mucho con tres gestos sencillos para fomentar el amor por leer: elegir lecturas que interesen al 100 por ciento al niño, leer juntos sin prisas y, sobre todo, comentar sobre lo leído. Con unos pocos minutos al día, mucha paciencia y buenos temas, la lectura puede dejar de ser una pelea constante y convertirse en un momento especial en familia.
8 ejercicios destacados para mejorar la lectura de los niños en casa

Si el niño se resiste a leer, empieza con formatos menos exigentes como cómics, recetas, chistes, carteles, menús o pequeños textos sobre sus temas favoritos. Lo importante es que descubra que leer también sirve para jugar, aprender, cocinar y entender mejor el mundo. Aquí, algunos ejercicios:
- Inventar rimas
Jueguen con palabras que suenen parecido, usando nombres de familiares o versos incompletos. Ayuda a que los niños identifiquen sonidos finales. - Memotest de rimas
Haz parejas de palabras que riman, camión-botón, colócalas boca abajo para jugar a encontrar los pares. Muy útil para la relación entre sonidos. - Saltan los conejos
El niño salta tantas veces como sílabas tenga una palabra. Por ejemplo, si escucha 'pe-lo-ta', salta tres veces. Una forma divertida de contar sílabas. - ¿Cuántas sílabas tiene?
Pon números del 1 al 4 en el suelo. Deja que el niño tome tarjetas con imágenes para que las asocie al número de sílabas que tiene cada palabra. - Detectives de palabras
El juego consiste en descubrir palabras escondidas dentro de otras. Por ejemplo, encontrar 'pelo' dentro de 'pelota' o 'pato' dentro de 'zapato'. - Pesca de letras
Se colocan letras sobre una mesa y el niño las 'pesca' con una caña imantada. Después debe decir palabras que empiecen con esa letra. - Palabras secretas
El adulto dice una palabra separada por sonidos, como 'P-A-N', y el niño debe adivinar cuál es. Este ejercicio trabaja la conciencia fonémica. - Dibujar letras con distintos materiales
Los niños forman letras con plastilina, palitos, pintura o harina. Esta actividad une lo visual y lo táctil para que reconozcan la forma de cada letra.
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Bibliografía
- Hernández Lombardo, E. (2017). Árbol de la sabiduría. Beneficios de la lectura en los niños. Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana I (CDIAT I) (ed.), Fundación Salud Infantil Elche, España, pp. 1-2 Disponible en: https://fundacionsaludinfantil.org/wp-content/uploads/2017/12/HernandezLombardo2017.pdf