Lo positivo de la rebeldía en la adolescencia

La adolescencia no es un problema, ni algo negativo

Jimena Ocampo Lozano

Cuando pensamos en adolescentes a muchos nos vendrá a la cabeza chavales rebeldes, desobedientes, con las hormonas revolucionadas... Pocas cosas positivas solemos evocar en un primer momento cuando pensamos en esta etapa de desarrollo. Sin embargo, también tiene su lado bueno, esto es lo positivo de la rebeldía en la adolescencia.

La etapa de la adolescencia

lo bueno de la rebeldía en la adolescencia

La adolescencia es la etapa de desarrollo de los grandes cambios, es el momento en que nuestros hijos dejan de ser niños y se preparan para el mundo de los adultos. Para los padres puede ser una etapa complicada, de mayores conflictos con los hijos, pero para los chavales tampoco es una época fácil.

Viven entre dos mundos, experimentan muchos cambios hormonales, físicos, emocionales o  cognitivos. Además, es una etapa de construcción de una identidad personal propia, de búsqueda de libertad, pero necesitando mucho todavía el apoyo de la familia. Para ellos es una etapa complicada, pero por qué no decirlo, una etapa muy bonita, de grandes aprendizajes y de vivencias muy intensas.

Rebeldía no es igual que problemas de conducta

Ante todo y lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no debemos confundir rebeldía con problemas de conducta. La rebeldía es inherente a la etapa adolescente, todos los adolescentes son más o menos rebeldes, pero la rebeldía no implica conducta problemática, eso dependerá de más factores y no solo de la etapa de desarrollo.

Los adolescentes suelen ser rebeldes y mostrarse muy críticos con el mundo que les rodea. Es una de las características de esta etapa del desarrollo porque acceden a un tipo de pensamiento más abstracto, más formal, que les permite reflexionar sobre conceptos como la libertad o la justicia, aún con muchas limitaciones, y les hace ser más críticos, (a veces en exceso) con el mundo que les rodea. Cuestionan normas o límites por considerarlos injustos, no se conforman con  lo que hay, quieren cambiar las cosas, y quieren cambiar el mundo.

Buscan mayor independencia y libertad, buscan tomar decisiones y es aquí donde suelen darse más conflictos en el seno de la familia, ya que lo que los chavales quieren muchas veces no coincide con lo que los padres permiten.

Lo bueno de la rebeldía en la adolescencia

Pero que los adolescentes sean rebeldes no es siempre negativo. La rebeldía puede entenderse como:

  • El desarrollo de la autonomía personal.
  • El despertar del sentido crítico.
  • Es signo de que inquietud.
  • Indica querer aprender.
  • Iniciativa por cambiar las cosas que no consideran justas en lugar de conformarse con lo que hay.

Como padres y adultos no sería bueno tratar de callar esas inquietudes sino enseñarles y ayudarles a encauzar y orientar sus ganas de cambio.

El papel de los adultos que le rodean es muy importante, y hay que tener en cuenta que cuanto más tratemos de frenar esa "rebeldía" aparecerán más problemas de conducta. Si continuamente restamos importancia a sus pensamientos, creencias, si no les tomamos en cuenta y les seguimos tratando como a niños, si tratamos de imponer la autoridad sin tenerles en cuanta, hay más posibilidades de que esa rebeldía se convierta en transgresión y de lugar a conductas problemáticas.

Sin embargo si brindamos al adolescente la posibilidad de manifestar sus pensamientos inquietudes, si les damos confianza, comprendiendo esos cambios y esas necesidades, estaremos contribuyendo a un sano desarrollo adolescente.

Por supuesto que las normas y los límites siguen siendo necesarios en esta edad, y que será un aspecto en el que más conflictos se den, pero es una buena época para el diálogo, para enseñarles  a razonar, para modificar de manera conjunta las normas y límites que existían en la infancia y que ya no sirven en esta nueva época.

Por lo tanto no debemos ver la adolescencia como un problema, ni la rebeldía como un aspecto negativo. Es fundamental entender que la rebeldía es inherente a la adolescencia y al cambio de pensamiento que se da en esta etapa, pero que lo importante es que los padres sepamos escuchar a nuestros hijos adolescentes y ayudarles a encauzar y dirigir sus inquietudes y de esta manera transformar lo negativo en positivo.

En lugar de ver esta etapa como un problema, verla como una oportunidad de ayudarles a ser adultos autónomos, con capacidad de tomar decisiones, con sentido crítico y capaces de tomar las riendas de su vida.