Cómo gestionar las discusiones con los hijos

Cómo resolver conflictos entre padres e hijos

A medida que los niños crecen van desarrollando una identidad propia, una identidad que pretende ser diferente a la de sus padres. Es en la adolescencia cuando esta identidad que han ido madurando les aporta sus propias ideas y opiniones sobre la vida que les hacen estar preparados para la edad adulta.

Es posible que mientras el niño va cambiando y convirtiéndose en esa nueva persona capaz, a los padres les cueste bastante adaptarse a ese cambio. Es normal que los adultos sigan viendo a su hijo como alguien que necesita ayuda para tomar las decisiones que van sucediendo en su vida como elegir la ropa que va a llevar, que va a comer, con qué amigos se junta, cómo decorar su habitación, qué deporte practicar, etc.

Este proceso de adaptación hace que en muchas familias se den discusiones entre padres e hijos. Es fácil que se desencadene el conflicto ya que los padres tienden a proteger y dar seguridad independientemente de la edad del hijo.

La discusión como oportunidad de aprendizaje

Discutir con los hijos

Las discusiones se dan por las diferencias que se generan a raíz de una situación que implica un problema. Con el conflicto aparecen sentimientos negativos, mal humor, ansiedad, discrepancia y tensión.

Existe, en general, una visión negativa en la que se entiende la discusión como una situación que genera malestar y de difícil solución. Lo vemos como algo que tiende a evitarse, y si no se puede evitar, se entiende como un enfrentamiento en la que siempre pierde una de las partes.

Debemos aprender a ver el conflicto como una situación que solucionar y donde las dos partes ganen. Las discusiones, por tanto, pueden y deben entenderse como una oportunidad para aprender habilidades sociales y competencias de negociación, de empatía y de toma de decisiones.

Las diferencias que existen entre padres e hijos deben aprovecharse para llegar a un acercamiento, para estrechar vínculos y alcanzar el bienestar que será clave para el desarrollo personal y familiar.

Cómo resolver conflictos con los hijos

La mayoría de las veces los padres no saben gestionar las discusiones con sus hijos, que parecen no atender a razones por los que los adultos se alteran. Ambos entran en un bucle de discusiones que no tienen fin y parece que no tienen solución posible. Es importante hacer de este escenario una situación constructiva. Para ello:

- Hay que reflexionar sobre cuál es el problema y quién está implicado.

- Identificar las emociones y los pensamientos que están latentes en la discusión.

- Reflexionar en cómo se está actuando. Qué tipo de conductas se están llevando a cabo y cómo influyen en el conflicto. Gritos, reproches, castigos no ayudan a mejorar la situación.

- Centrar la comunicación en las emociones que se están dando más que en la situación en sí.

- Empatía. Explicar el punto de vista que se tiene y ponerse en lugar del hijo para tratar de entenderle. Evitar las críticas.

- Si hay enfado, es mejor dejar un tiempo y retomar la discusión más tarde.

- Informarse para poder tener más de una alternativa de solución al conflicto pensando en el bien de todas las partes.

- Si ofrecemos distintas alternativas a los hijos para escoger, se fomenta la negociación.