Técnica del tiempo fuera para el niño rebelde

Métodos de disciplina para niños rebeldes y con mal comportamiento

Todos los psicólogos nos lo dejan claro, el castigo físico no sólo no ayuda al niño, sino que además incurrimos en el error de intentar acabar con un mal comportamiento con violencia.

He escuchado en cientos de ocasiones aquello de "a mi me zurró mi madre y a mi no me ha pasado nada"... ¿de verdad? Somos lo que hemos vivido y, si hemos aprendido a base de zapatillas voladoras, cachetes o gritos, es inevitable que haya calado en nuestra conducta.

Pero, si dar un azote es contraproducente, ¿cómo acabar con el mal comportamiento?, ¿qué herramientas podemos emplear los padres? Los expertos nos proponen la técnica del tiempo fuera para el niño rebelde y desobediente.

Cómo emplear la técnica del tiempo fuera con el niño rebelde

En qué consiste la técnica del tiempo fuera para el niño rebelde

Todos los que somos padres nos enfrentamos a situaciones estresantes y desbordantes con nuestros hijos. Los niños no son angelitos todo el tiempo y, tienen berrinches, no saben regular su conducta, gritan si se enfadan, pueden pegar al hermano, lanzar un objeto... 

Nuestra labor pasa por enseñarles que todos esos comportamientos no son adecuados y que, bajo ningún concepto vamos a permitirlos. Pero, ¿cómo hacerlo? Los psicólogos hablan de la técnica del tiempo fuera para el niño rebelde:

Si el niño ha tenido un mal comportamiento, si ha pegado a su hermana, si ha roto un juguete o si se niega a recoger sus cosas, sólo tenemos que apartarle de esa situación, sin gritos y sin zarandeos. Le sacaremos de la habitación y le llevaremos a otro lugar donde esté sólo y sin elementos que puedan distraerle. Es posible que en ese lugar no piense sobre lo que ha hecho, ni reflexione sobre su conducta, los padres sabemos que los niños en el rincón de pensar... ¡no piensan!

Sin embargo, sí le enseñamos que, mientras su comportamiento sea rebelde y desobediente, si hace daño a los demás o no cumple con sus tareas, lo único que conseguirá es ser apartado de los juegos, sólo conseguirá el aislamiento y la exclusión. Aprenderá sin gritos y cachetes que, ante un mal comportamiento no podrá jugar con los demás.

Se trata de lograr dos cosas: 

- Evitar el castigo físico del niño: si un mal comportamiento del niño desemboque en un momento de gritos, zarandeos, empujones o azotes, le estaremos enseñando a solucionar los conflictos con violencia. No hay nada de educativo en ello.

- Enseñar al niño a regular su conducta: aprende que mientras haga daño o no se comporte bien, no podrá participar de los juegos. Puede prever qué ocurrirá si tiene esa conducta y aprenderá a autocontrolarse.

Es una técnica que los expertos recomiendan para niños pequeños, entre los 3 y los 6 años, también para niños impulsivos o con TDAH. Pero siempre en combinación con la técnica del tiempo dentro. Es decir, si sólo basamos la educación del niño en las consecuencias educativas sin trabajar el refuerzo positivo, el amor, el apego o el cariño,  quizás acabe sintiéndose poco querido o excluido del grupo.

El tiempo dentro consiste en reservar un tiempo en exclusiva para el niño, un momento de juegos, de cuentos o de risas. Un momento de encuentro que sea en exclusiva entre el niño y tu que fomente los lazos entre ambos.