La técnica del silencio para resolver conflictos entre niños

Cómo utilizar el silencio en problemas de conflictos grupales entre niños

Estefanía Esteban

El poder del silencio es tal que hasta puede sanar. También, como no, resolver conflictos. Y esta es, precisamente, una de esas técnicas que muchos profesores utilizan en sus aulas para resolver problemas. Es un juego basado en el silencio. Sí, así, como suena. Te explicamos cómo lo consigue.

En qué consiste la técnica del silencio para resolver conflictos entre niños

Técnica del silencio

Se trata de una dinámica grupal. Tal vez puedas intentar usarlo con tu hijo pero no funcione. Si la pelea fue con sus hermanos, entonces sí. Es decir: es una técnica que se utiliza para conflictos que el niño tiene con otros, no para cambiar un comportamiento individual, y siempre en niños más mayores, capaces de reflexionar (a partir de 8-9 años). 

Esta técnica se le ocurrió a Aydée Mesa, Licenciada en Arte Dramático. Y así es cómo la ideó:

1. Se trata de representar una situación conflictiva. Aydée Mesa nos propone esta posibilidad: Uno de los niños del grupo hará de profesor. Sin que los demás te oigan, le explicas que debe conseguir que otro niño salga voluntario como alumno. Aquí se enfrentará a su primer problema: ¿qué pasa si no quiere salir ninguno? 

Cuando salga un voluntario como alumno, debes decirle a él, sólo a él, sin que nadie más escuche, que debe representar el rol de un estudiante que anoche vivió una discusión familiar y que está muy dolido, y que en realidad no le apetece nada salir a la pizarra porque piensa que puede echarse a llorar.

2. El resto de niños serán los alumnos, y se situarán frente a los dos protagonistas. 

3. Llega la acción: el niño que hace de maestro pide al alumno que salga a hacer una operación a la pizarra. El alumno se niega. El niño que hace de maestro conoce las normas: no debe obligarle, sino que tiene que intentar ganarse su confianza. Así que debera usar su poder de persuasión.

4. El resultado puede seguir dos vertientes: que el profesor se haya ganado la confianza del alumno y consiga que salga o que no lo haya conseguido y haya desistido. 

5. Llega el momento del silencio. Todos deben responder internamente a estas preguntas, dejando para ellos cinco minutos de silencio: 

- ¿Cómo te has sentido como profesor, como alumno elegido o como alumno que observa?

- ¿Cómo piensas que se sintieron los demás personajes?

- ¿Cuál era el conflicto?

- ¿Se solucionó?

6. El resultado, se pone en común. Los niños que interpretaron al maestro y el alumno darán una visión diferente a la de los alumnos que hicieron de público. Entre todos, verán diferentes puntos de vista muy enriquecedores.

La idea, como ves, es teatralizar un conflicto y dejar unos minutos de reflexión para que los niños puedan contemplar y entender sus emociones y adquieran la capacidad de empatizar con las emociones de los demás. De esta forma todos entenderán por qué a veces uno de los niños tiene un comportamiento diferente, inapropiado o sorprendente. 

Aydée Mesa pensó en este ejemplo de maestro y alumnos, pero evidentemente, la situación a reflexionar puede adaptarse a cada grupo de niños. Pueden representar un conflicto entre dos niños que dejan de ser amigos por un malentendido... o quizás teatralizar un supuesto caso de bullying para que tomen conciencia de lo que supone. En cualquier caso, este 'teatro' seguido del silencio , sirve para darnos cuenta de que a veces lo que pasa a nuestro alrededor cambia mucho si conseguimos verlo a través de los ojos y los sentimientos de los dos personajes enfrentados.