Cómo hacer una barcacoa saludable para los niños

Barbacoa y cáncer: alimentos recomendables y desaconsejados

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Las barbacoas son la cocina tradicional de verano. Cuando el calor aprieta, no hay nada más popular que comer al aire libre con los amigos, cocinando en el fuego, ya sea de gas, madera o carbón, generalmente piezas de carne, como hamburguesas o salchichas.

Barbacoa saludable para los niños: alimentos buenos y peligrosos

Barbacoa para los niños, sí o no

Dejando al margen los problemas medioambientales de cocinar con fuego al aire libre y suponiendo que todos colaboramos para que nuestros bosques y jardines se mantengan limpios y libres de basura, el único problema que nos queda remediar es el nutricional. ¿Cómo de saludable es cocinar en la barbacoa? ¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos obtengan lo mejor de esta cocina veraniega?

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que las carnes a la barbacoa o a la brasa no son demasiado saludables. Su cocinado, sobre todo si se hace en demasía, observándose zonas excesivamente tostadas o carbonizadas, genera aminas heterocíclicas (AH) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), de naturaleza cancerígenas en los estudios realizados en animales de experimentación.

Es evidente que, como en todo, hablamos de consumos excesivos, es decir, es el consumo de carnes churrascadas varias veces en semana el que casi duplica el riesgo de padecer varios tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de páncreas, uno de los más letales, según las investigaciones más actuales.

Es más, al margen de otros factores, parece ser que la dieta viene a contribuir alrededor de un 40% a la aparición y desarrollo de tumores, por lo que está en nuestra mano el disminuir este porcentaje adecuando tanto lo que comemos como la manera de cocinarlo.

A pesar de que nos centramos en las carnes y parecen ser estas las únicas culpables, este tipo de residuos, las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, pueden generarse en cualquier alimento rico en proteínas, como pueden ser los pescados o mariscos, que, si se cocinan en exceso, pueden resultar igual de peligrosos que las carnes.

Sin embargo, otros alimentos, como las verduras -mazorcas de maíz, calabacines, cebolla, berenjenas, tomates o pimientos- o, porque no, las frutas –la piña es la más popular-, no presentan esta desventaja, pudiendo fácilmente incluirse en las barbacoas veraniegas.

No es necesario alarmarse, ya que tomando pequeñas precauciones, podemos controlar el riesgo que las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos suponen para la salud. Escogiendo piezas pequeñas podemos limitar el tiempo de cocinado, y así minimizar la formación de estos peligrosos residuos. Adicionalmente, envolviendo las piezas de carne o pescado en papel apto para el grill, podemos evitar el indeseable contacto directo con el fuego, evitando la aparición de zonas carbonizadas, donde se centralizan estos compuestos.