6 buenos consejos para no caer y consentir demasiado a los niños

Cuando los niños son caprichosos y les damos todo lo que quieren y más

Adriana Méndez

Muchos padres caen en la trampa de consentir demasiado a los niños y darles todo lo que ellos piden para que estos puedan ser feliz. Algunos creen que, de lo contrario, los pequeños podrían tener algún tipo de trauma en el futuro que desencadene en resentimientos hacia los padres por no dar 'suficiente afecto'. Pero, ¿esto es realmente querer a los niños? Esta premisa fácilmente puede malinterpretarse en un cambio de discurso sobre cómo demostrar amor, de manera que 'si no me das lo que quiero entonces no me quieres'.

¿Por qué los niños son caprichosos?

Educar a los niños caprichosos

El comportamiento caprichoso de los niños es normal en determinadas edades según la teoría del desarrollo psicosexual freudiana. Debemos tener en cuenta que durante los primeros años, los pequeños se encuentran guiados por su instinto de autopreservación, buscando a su alrededor seguridad y confianza, eso incluye objetos que llamen su atención y quieran tener siempre consigo, sin importar si pertenecen a otros o si no pueden dárselo. Porque para ellos su sentir es lo único que debería importar.

Esta conducta disminuye una vez que los niños superan el 'complejo de Edipo' y los padres comienzan a enseñar valores y reglas morales, lo que ayuda a modular la conducta egoísta, además de que aprenden sobre empatía y responsabilidad. Esto deriva en el reconocimiento de las necesidades y los deseos, pero más importante aún sobre cómo diferenciarlos, ya que antes no pueden hacerlo.

El peligro de darle a tu hijo todo lo que quiere (y más)

El peligro de consentir demasiado a tus hijos

Aún hoy en día, muchos padres continúan creyendo que la mejor manera de calmar las rabietas o berrinches de un niño es dándole algo. Sin embargo esta conducta solo hace que el niño aprenda que, cada vez que tenga un mal comportamiento será recompensado por sus padres. Por ende, esa es la forma en que debe actuar para obtener lo que quiere o en su defecto, algo que lo complazca.

¿Cuáles son los peligros de darle a los niños todo lo que piden y, de esta forma, consentirlos? Vemos algunos de las consecuencias.

- Querer más y más
Pues no se trata solo de darle algo para disminuir su ansiedad o malestar, sino que el niño cada vez va a exigir más, hasta crear un circulo vicioso difícil de romper que quedará con él hasta que crezca y pueda utilizarlo a su favor para seguir satisfaciendo sus caprichos. Bien sea en sus relaciones interpersonales, rendimiento académico, indiscreciones morales o transgresiones hacia otros.

- Necesidad vs deseos
Otro factor que incide es la falta de reconocimiento y discriminación entre las necesidades y los deseos. Al no existir una enseñanza previa sobre cómo tener una brecha entre ambos, para los niños será exactamente lo mismo y no aceptarán un no por respuesta si quieren tener algo, no importa que sea imposible para los padres conseguirlo o afecte a un tercero.

- Poca valoración y empatía
Como los niños no aprenden a reconocer entre lo que quieren y lo que necesitan, dejan de valorar lo que tienen e incluso dejan de apreciar lo que otros le otorgan, aunque estos lo hagan con la mejor intención. Ya no disfrutan las cosas sencillas u otros escenarios, pues tienen en su mente una idea fija de cómo debería ser su vida y lo que debería haber en ella.

- Dependencia y co-dependencia
El no modular este comportamiento caprichoso puede derivar en dos vertientes igualmente preocupantes en su futuro: Dependencia hacia las personas que ellos saben que les pueden satisfacer sus caprichos, es decir mantener relaciones solo por interés. O manipulación extrema hacia las personas a su alrededor para seguir complaciéndolo utilizando juegos emocionales.

6 trucos para evitar consentir demasiado a los niños

Evitar consentir demasiado a los niños en sus caprichos

Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta para no consentir de más a los niños y que no lleguen a ser caprichosos? Veamos algunas claves.

1. Planificación de objetivos
Desde cumplir con la rutina diaria en el hogar, hasta realizar sus tareas escolares... Es muy importante que los niños tengan una organización para su día a día, ya que esto les da una guía de actuación y les ayuda a regular su disposición del tiempo para poder hacer las actividades que quieran realizan durante este.

2. Utilización de consecuencias educativas
Las consecuencias educativas son una alternativa a los castigos tradicionales que proponen una forma más positiva de que los niños aprendan las consecuencias de lo que han hecho mal. Se trata de que los pequeños puedan reparar el daño que han causado a partir de su comportamiento.

3. Manejo de la frustración
Los niños sucumben muy rápido ante lo que no pueden hacer, volviéndose personas ansiosas e irritables y es justo en esos instantes donde los padres optan por otorgarles algún capricho para calmarlos. En su lugar, puedes dar a tu hijo algún objeto que pueda relajarle (como un juguete antiestrés para niños), juega con él, explícale que está bien equivocarse, cómo puede aprender de ellos y guíale para que pueda resolver su problema.

4. Explicar diferencias entre necesidad y deseo
Si bien los niños aún no cuentan con la capacidad mental necesaria para entender conceptos complejos, puedes explicarles a través de dibujos, cuentos o ejemplos sencillos para ellos la diferencia entre querer algo porque llamó su atención y algo que necesita para su desarrollo. Es muy importante tener en cuenta esto, ya que los niños siempre piden explicaciones y al no obtener respuestas asumen que no existe motivo por el cual no deban seguir pidiendo cosas.

5. Preguntarles por qué lo quieren
Saber las razones por las que los niños quieren algo es clave para determinar si es un capricho o tienen razones válidas para quererlo. Pero ten en cuenta colocar todo en su perspectiva. '¿Puedes tenerlo después', '¿qué pasa si no lo tienes?', '¿Hay algo más que lo reemplace?'.

6. Enséñales a valorar lo que tienen
La mejor forma de ir disminuyendo el egoísmo natural de los niños es que comiencen a apreciar lo que poseen. Para ello, anímales a utilizar más sus cosas y enséñales el valor de regalar los juguetes que ya no usan a otros niños que probablemente les gustaría tenerlos. Llévales a colaborar en voluntariados o a participar en intercambios de juguetes.

Como siempre, no se trata de quitar o de dejar de dar regalos a los pequeños, sino de enseñarles que deben ganárselo con sus acciones y hacerse responsables de sus actos.

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