Waldo, el lagarto con zapatos. Cuento infantil para niños caprichosos

Un cuento infantil para leer a niños que se encaprichan de las cosas con facilidad

Marisa Alonso Santamaría

Te ofrecemos un cuento con valores ideal para niños más caprichosos. Enseña a tu hijo por qué no debe dejarse llevar por los caprichosos in valorar antes si lo que quiere lo necesita o no.

Descubre este fantástico cuento junto a tu hijo: 'Waldo, el lagarto con zapatos'

Waldo, el lagarto con zapatos. Cuento para niños caprichosos

Waldo, el lagarto con zapatos

Waldo, como todos los lagartos, andaba siempre descalzo; pero su mayor ilusión era poder tener unos zapatos.

Mamá lagarta le decía:

- Waldo, los lagartos no llevan zapatos.

Como Waldo insistía una y otra vez durante mucho tiempo, su madre  fue a comprarle dos pares de bonitos zapatos rojos con cordones  y se los regaló por su cumpleaños.

Waldo se los puso de inmediato y empezó a saltar de alegría como un loco.

Entusiasmado, salió a pasear sin dejar de presumir ante los animales del bosque y sin dejar de mirar su bonito regalo de cumpleaños. Tan distraído iba que se enganchó con el cordón de uno de sus zapatos en unos arbustos y cayó rodando por una cuesta golpeándose la cabeza.

- ¡Ay, ay, ay! - gritó, dolorido.

Su madre acudió enseguida al escuchar sus lamentos.  Lo consoló, le curó la herida y le dijo que llevar zapatos no tenía que ser nada fácil para un lagarto.

Al otro día, muy ilusionado, de nuevo se calzó los zapatos y decidió jugar en la arena. Al rato tenía los zapatos llenos de tierra  y le pesaban tanto  las patitas que no podía andar.

- ¡Ay, ay, ay! - gritó atrapado sin poder moverse.

Su madre, siempre atenta, oyó sus gritos y rápidamente corrió en su ayuda. Le quitó los zapatos, le limpió los pies y sacudió la arena de sus zapatos. Luego se los puso de nuevo, recordándole que llevar zapatos no tenía que ser nada fácil para un lagarto.

Al día siguiente Waldo se puso los zapatos, esta vez recordando las palabras de su madre, y salió con sus amigas lagartijas a jugar. Escalaron paredes y árboles, buscaron escondrijos entre las piedras y comprobó, que no era nada fácil jugar con zapatos.

Al final de la tarde, todos juntos, fueron a refrescarse a un pequeño lago de un bosque cercano.

Cuando Waldo saltó a la charca sus zapatos empezaron a llenarse de agua y se fue hundiendo poco a poco.

- ¡Socorro!, ¡socorro! - gritó, muy asustado.

Entre todos sus amigos, con gran esfuerzo, lograron sacarlo del agua. Ese día Waldo descubrió tres cosas: que su madre casi siempre tenía razón, que tenía unos grandes amigos y que algunas veces nos empeñamos en tener cosas que no nos sirven para nada.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Puedes usar este fantástico cuento con valores para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. ¿Sabes cómo? Hazle algunas preguntas al finalizar la lectura del cuento. Puede que estar te sirvan de ayuda:

1. ¿Qué es lo que quería tener Waldo?

2. ¿Por qué le dijo su madre que no era muy buena idea?

3. ¿Tuvo Waldo algún problema con los zapatos?

4. ¿Qué pensó Waldo al final del día?