Riesgos de consentir demasiado a los hijos

Padres que dan todos los caprichos a sus hijos

Jimena Ocampo Lozano

En la mayoría de ocasiones consentimos al niño sin darnos cuenta de las consecuencias que esto tiene para los niños, a corto y largo plazo. 

En muchos momentos consentimos lo que consideramos cosas sin importancia, y que en ocasiones justificamos para evitar un berrinche y mantener la paz en el hogar. Un ejemplo, le hacemos la merienda a nuestro hijo, pero no le gusta lo que le he preparado, así que para que meriende y evitar una rabieta, le doy otra cosa. Te explicamos cuáles son los peligros de consentir demasiado a los hijos.

Consecuencias de consentir demasiado a los hijos

El error de consentir demasiado a los hijos 

- No aprenden a manejar y tolerar la frustración.  Cuando le decimos que no al niño, lo normal es que se frustre, y que haga patente ese disgusto enfadándose o llorando. Lo importante es que estas experiencias le ayudan a aprender a manejar estas emociones. A través de las rabietas los niños muestran su desagrado y tratan de lograr sus objetivos, por lo que si cedemos en ese momento y le damos lo que pide, le habremos enseñado varias cosas. La primera a conseguir lo que quiere a base de gritos y llantos, (que en un futuro pueden ser comportamientos más agresivos), y por otro lado les enseñamos que no somos firmes y que ellos son los que dominan las situaciones,  por lo que cada vez que quieran algo recurrirán a la rabieta.

- No les enseñamos el valor de las cosas y de esforzarse por conseguirlas. Si siempre les damos lo que piden, ¿dónde queda el valor del esfuerzo para conseguir las cosas? Directamente no existe, y en el futuro, cuando en su camino se encuentren que para conseguir las cosas hay que esforzarse serán tremendamente infelices, por un lado, por no poder tener lo que quieren, y segundo porque no sabrán manejar esas emociones y podrán sentirse tristes e incluso deprimidos. Por lo tanto hay que enseñar el valor del esfuerzo desde que son pequeños. Si lo que quiere es que le compremos un paquete de cromos, tendrá que esforzarse en conseguirlo, (igual que papá y mamá se esfuerzan en trabajar para ganar dinero y poder comprar cromos).

- Tenerlo todo y tenerlo ya  les puede generar ansiedad. Los niños que tienen todo cuando lo piden no aprenden a esperar. Y cuando el objeto de deseo se demora, viene el enfado y la rabieta. Ellos lo quieren todo y lo quieren ya, y si no lo tienen, se ponen nerviosos, lloran y patalean hasta que lo consiguen. Por otro lado, si les enseñamos a tener todo lo que quieren,  cuando no puedan conseguir algo les generará malestar y ansiedad. 

¿Qué nos lleva a consentir demasiado a los hijos?

Algunas  de las razones que nos dan los padres que acuden a nuestra consulta son por un lado la falta de tiempo y por otro, el sentimiento de culpa.

La falta de tiempo con los hijos es lo que muchas veces nos lleva a darles todo lo que nos piden. Algunos padres tienen la sensación de no pasar suficiente tiempo con los niños, de no estar haciéndolo bien,  y para compensar estas situaciones, y en muchas ocasiones aliviar la culpa, cedemos ante lo que nos piden, no les decimos que no, y no les frustramos. También puede ser que cuando llegamos a casa después del trabajo, no nos apetece  "pelearnos" con los hijos,  y por evitar una rabieta, cedemos ante sus deseos.

Tenemos que tener en cuenta que los primeros años de aprendizaje de los niños son fundamentales y que estamos educando niños que serán adultos en el futuro. Debemos ser conscientes que si de niño no le enseño a manejar determinadas situaciones, de adultos no sabrán, no tendrán herramientas y entonces sí serán infelices. Si desde pequeño le damos todo lo que pide, cuando sea mayor y no tenga todo lo que quiera, ¿cómo se sentirá?

Cuando educamos a los hijos tenemos que proyectar hacia el futuro, ¿cómo queremos que sean? Tal vez es mejor que "sufran" un poquito de pequeños, y  que aprendan con nuestra ayuda a manejar estas situaciones, a que sufran de mayores y carezcan de recursos.