Niños que no aceptan órdenes

Cuando no logramos de ningún modo que el niño obedezca

Seguro que todos conocemos niños que no aceptan órdenes y que continuamente retan y hacen caso omiso a lo que les pedimos. Son niños desafiantes, difíciles, que ponen a prueba nuestra paciencia, nuestra capacidad de "aguante", con los que no sirven las "recetas", y parece que nada funciona... ¿Qué hacemos con los niños que no aceptan órdenes?

Comportamientos desafiantes en niños 

Cuando los niños no aceptan órdenes

Estos comportamientos pueden ser normales en los niños según su etapa de desarrollo y se manejan con pautas educativas y familiares adecuadas, como puede ser establecer normas y límites firmes y adecuados, no castigar todo lo que hace el niño y premiar las conductas adecuadas, ignorar rabietas, etc... 

En algunas ocasiones (las menos) estas conductas desafiantes son el resultado de algún tipo alteración o síndrome que altera el desarrollo de los niños (por ejemplo niños impulsivos o con TDAH suelen tener problemas de conducta), pero, quitando estos casos, el origen de estas conductas puede estar en el propio niño, (como el temperamento o carácter del niño, su personalidad, su capacidad de tolerancia a la frustración) y por otro lado, otro factor importante, está en los estilos educativos familiares, (unas en unas pautas educativas poco eficaces o inadecuadas, padres muy permisivos o muy autoritarios...).

Cómo son los niños que no aceptan órdenes  

Algunas de las características o rasgos que pueden definir este tipo de trastorno de conducta son:

- Un comportamiento hostil y negativista que dura en el tiempo.

- Se enfada y discute con adultos.

- Desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas.

- Molesta a otras personas, (compañeros, profesores, amigos...)

- No asume sus errores y culpa a los demás de su conducta.

- Es susceptible, rencoroso, vengativo...

Además se presentan problemas también en el ámbito social y académico. Se portan mal en clase, tiene problemas con los compañeros, con profesores, cuidadores, etc...

Aun así, para poder "diagnosticar" a un niño de oposicionista es necesario que lo examine y evalúe un profesional de la psicología experto en infancia y adolescencia.

Los niños oposicionistas pueden ser "pasivos", es decir, no obedecen sistemáticamente o bien, pueden mostrarse agresivos y hostiles ante las figuras de autoridad o compañeros. En general son niños que no aceptan normas y límites, retan y desobedecen, no hacen caso a la "autoridad".

El origen, como decíamos más arriba, es una mezcla de temperamento y carácter del niño, pautas educativas inadecuadas o factores familiares y contextuales del niño.

Pautas básicas en la crianza de los hijos

Algunas pautas que tenemos que tener en cuenta en la crianza de los niños son:

- Poner límites a las conductas de los niños y enseñarles que sus acciones tienen consecuencias, (más o menos "agradables" para ellos).

- Ser constantes y consistentes en nuestra conductas con nuestros hijos.

- Escucharles y entender que las rabietas y los enfados son normales e incluso necesarios en el desarrollo, lo importante es saber cómo manejarlas.

- Entender que las normas y las rutinas son necesarias para los niños, le dan orden al mundo que le rodea.

- Castigar en exceso es tan nocivo para ellos como permitirles todo, debemos buscar el equilibrio.

En los casos en los que las conductas desobedientes y retadoras, van más allá de lo que podemos considerar  "normal" en un niño, podemos estar ante un trastorno clínico, el trastorno oposicionista desafiante. 

Pautas básicas con niños que no aceptan órdenes 

- Evitar las peleas y enfrentamientos con el niño pues les hacemos ver que el control lo tienen ellos.

- Ser constantes en las consecuencias de transgredir las normas, pero evitando el sobrecastigo y castigar según nuestro grado de frustración o enfado que nos genere la conducta, pues favorecemos que la conducta desafiante se mantenga.

- Reforzar los aspectos positivos de la conducta de niños que no aceptan órdenes.

- Las consecuencias (todas, positivas y negativas) deben ser inmediatas. Cuanto más inmediata sea la consecuencia de una conducta, más eficacia tendrá como intervención que favorece el control

- Tanto el padre como la madre deben dar la misma respuesta y deben planificar previamente la actuación ante posibles malas conductas.

En cualquier caso, es fundamental que, cuando las conductas del niño exceda la "normalidad", la situación dura ya un tiempo considerable y no nos hacemos con él, acudamos a un profesional que nos oriente y nos ayude a analizar el origen del problema para reconducirlo y corregir estas conductas a tiempo, ya que en la mayoría de las ocasiones es necesaria la intervención del experto tanto con las familias como en ocasiones, con el propio niño.