5 tipos de rabietas en los niños

Tipos de rabietas durante la infancia

Estefanía Esteban

Una rabieta es esa explosión de ira en los niños pequeños, esa furia y ese llanto incontrolado que aparece de forma repentina en los niños. El niño grita, patalea y llora con fuerza. Incluso se tira al suelo. En ese momento no atiende a razones. Se debe a una pérdida de control sobre sus emociones. 

Pero existen diferentes tipos de rabieta y también diferentes causas. Dependiendo de su origen, podemos catalogarlas de la siguiente forma.

Tipos de rabietas en la infancia

Tipos de rabietas

1. Rabieta para llamar la atención. El niño reclama más atención de sus padres. Puede aparecer por los celos hacia un hermano, por ejemplo, o porque sienta que sus padres de repente le dedican menos tiempo que antes. Es la rabieta más clásica. A menudo los niños la utilizan para dominar y tomar las riendas del control sobre sus padres. Pero otras veces, es una llamada de atención real porque se siente 'apartado'. Ante esta rabieta, deja que se calme y analiza si lo hizo porque de verdad no atendiste a sus necesidades o si simplemente quiere manipularte. En el primero de los casos, debes prestarle más atención. En el segundo de los casos, debes ignorar las rabietas para demostrar que no puede salirse con la suya siempre que quiera.

2. Rabieta para conseguir algo. Otra de las rabietas más típicas entre los niños (sobre todo a los 2 y 3 años) es el llanto para conseguir algo. El niño quiere algo que no le dan y empieza a llorar con todas sus fuerzas. Lo mejor es analizar si realmente necesita eso que pide o es sólo un capricho. Pero en cualquier caso, no darle lo que pide en medio de la rabieta. Es mejor esperar a que se calme y explicarle que no se pueden conseguir las cosas así de esa forma.

3. Rabieta para evitar algo. O también puede darse el caso de la rabieta en niños que no quieren que ocurra algo. Por ejemplo, un bebé que no quiere que le corten el pelo, o que no quiere ir a dormir... En ese caso, lo primero que debes hacer cuando se calme es explicarle que le entiendes, pero que no puede hacer lo que siempre quiere. Es decir, puedes usar frases como: 'Sé que quieres seguir jugando...pero es hora de dormir, porque si no, estarás muy cansado y mañana no podrás jugar'... 

4. Rabieta por cansancio. Muchas veces, al final del día o a media mañana, los niños están tan cansados que no se pueden dormir. El agotamiento y ese malestar hacen que lloren y pidan desconsolados ayuda. Es su forma de quejarse ante el cansancio. Intenta ayudarle a conciliar el sueño. Ese tipo de rabieta necesita tu paciendia, tu atención y tu comprensión.

5. Rabietas por frustración. A menudo la rabieta sólo es una señal de que el niño aún es muy pequeño y no sabe controlar sus emociones. En un momento dado se siente irascible, frustrado... y comienza a llorar sin saber muy bien por qué. Ayúdale a calmarse, y cuando esté más tranquilo, habla con él de las emociones. Pregúntale si se sintió enfadado por algo... y explícale ese sentimiento es normal, pero que el llanto no es la forma de solucionarlo. Y aprovecha para elogiar sus esfuerzos. Potencia su autoestima. 

En todos los casos, en el momento en el que la rabieta vaya a más y amenace con golpear a otros niños o incluso a los padres, debes evitarlo y entrar en acción. No permitas ni que se golpee a él ni que golpee a los demás. Puedes llevarle a su cuarto o un lugar apartado para que se tranquilice (pero no le dejes solo).