Primeros pasos para que los niños obedezcan

Pautas a tener en cuenta para que los niños sean obedientes

Por definición obedecer es la actitud de acatar órdenes, normas, reglas o comportamientos, un valor muy importante para las buenas relaciones y la convivencia humanas. En sentido estricto, obediencia se refiere a cumplir y aceptar la voluntad de una autoridad.

Normalmente entendemos por obediencia, buen comportamiento. Que los niños hagan lo que les pedimos, que cumplan las normas, que estén quietos, que no molesten o que sepan comportarse. Y para que esto suceda es importante que sepan que esperamos de ellos en determinados momentos, ya que no es lo mismo estar en casa, que ir a un restaurante o ir a visitar a unos amigos o estar en el parque, cada situación tendrá sus pautas. Por lo que los adultos debemos enseñarles cuáles son las normas que rigen cada situación. Estos son los primeros pasos que hemos de seguir para que los niños obedezcan.

Cómo educar para que los niños obedezcan

Cómo lograr que los niños obedezcan

Los niños no aprenden de un día para otro, por lo que es importante darles tiempo, pero sobretodo, los papás debemos entender a los niños, cómo son y qué podemos esperar de ellos en cada momento y etapas del desarrollo. Estas son las consideraciones que debemos tener en cuenta para que los niños obedezcan: 

- Es necesario que el niño conozca la norma, (después de jugar se recogen los juguetes, o cuando mamá o papá dicen que hay que recoger o vestirse o irse a la cama, hay que hacerlo), por lo tanto hay que enseñársela y también qué ocurrirá si no la cumplimos, (que tiene que ser acorde con la conducta), por ejemplo, si no recojo los juguetes, mañana no podré jugar con ellos. No debemos entenderlo como un castigo, sino como una consecuencia a la norma no cumplida.

- Dar tiempo a los niños para cumplir lo que les pedimos, por ejemplo le digo a mi hijo , "recoge los juguetes", no va a cesar inmediatamente su actividad y se pondrá a recoger. Raramente ocurre esto ¿verdad? Esto no significa que el niño nos desobedezca, sino que no le he dado tiempo a procesar y reaccionar, los niños, ( y los adultos también) necesitan tiempo.

- Saber qué puedo esperar de los niños en las diferentes edades. No es lo mismo un niño de dos años, que uno de 6 o uno de 10, en cada edad las normas y las consecuencias se aplican de forma distinta, adecuándonos a las capacidades de cada niño.

- Otra cosa importante es que a los pequeños hay que anticiparles, es decir,  irles diciendo con tiempo lo que va a pasar, " Cuando mamá o papá terminen de hacer esto, o cuando se termine el capítulo habrá que apagar la televisión" de forma que el niño sepa qué es lo que viene después

- Explicar a los niños lo que esperamos de ellos. Lo niños no vienen de serie sabiendo que es lo que queremos y esperamos de ellos, así que hemos de decírselo, no una, sino varias veces, hasta que lo aprenden. Sobre todo cuando nos enfrentamos a situaciones nuevas. Por ejemplo, si vamos por primera vez a comprar zapatos, seguramente entre y toque todo, es normal, para él es una novedad y quiere explorar. Tendríamos que anticiparle dónde vamos y explicarle qué esperamos de ellos en esa situación, ( que no toquen nada y que se quede a mi lado).

- Entender que los niños no son adultos en miniatura, por lo que no podemos pedirles que hagan lo mismo que nosotros. Los niños no pueden estar mucho tiempo haciendo lo mismo, (o no haciendo nada), o mantenerse quietos en el mismo lugar,  por lo que tenemos que entender que por ejemplo, si vamos a visitar una tienda o a casa de un amigo, tendremos que preparar diferentes actividades o juegos para que estén entretenidos, y entender que si se aburren o molestan, no es que sean desobedientes, es que necesitan atención y actividad.

- Es importante evaluar las situaciones con un poco más de paciencia antes de afirmar que un niño se está portando mal. Un ambiente demasiado cargado de estímulos, como una gran superficie, una fiesta, con ruido, luces, actividad excesiva,  puede sobrepasar la capacidad de los niños para afrontarlos, crear confusión y dar lugar a la manifestación de signos de sobreexcitación y ansiedad. Por otro lado, una estimulación muy baja puede generar aburrimiento, (hacer trámites, ir de compras pueden ser un gran fastidio para un niño) . En estos casos, es normal que el pequeño reaccione de modos que podríamos calificar como “mal comportamiento”.

- Algo que se nos suele olvidar: premiar a los niños cuando hagan las cosas bien, es decir, reforzar esas conductas positivas. No es necesario que sea una recompensa material, con un "bien cariño, que orgullosos estamos de tí" puede ser suficiente. Se deben recompensar los buenos comportamientos que presenten los niños e ignorar por completo las conductas problemáticas.