Niños que provocan a sus padres

Cómo responder ante la provocación de los niños

A partir de los 2-3 años es habitual que los niños empiecen a reafirmar su personalidad y tengan poca tolerancia a manejar el “no” y a obedecer. Esos primeros momentos son cruciales para saber cómo va a resolver esas situaciones a lo largo de su vida. En caso de que no cuente con estrategias adecuadas, se enfadará más, puede llegar a autolesionarse o decir alguna palabra que te pueda hacer daño.

Por eso, es importante que cuentes con las estrategias adecuadas para que esas provocaciones no vayan a más conforme vaya creciendo. Así debemos proceder con niños que provocan a los padres.

Pautas a poner en prácticar con niños que provocan a sus padres 

Niños que provocan a sus padres

Aprender a aceptar el “no”, es algo complicado tanto para niños como para adultos. Cada niño afronta ese “no” de forma diferente, los hay que se resignan o lloran y otros que gritan y se enfadan. Si tu hijo es de los últimos, probablemente te haya dado la sensación de que tu hijo trata de provocarte. ¿Por qué lo hace? Algunas veces es de forma deliberada porque es la forma en que sabe que conseguirá lo que quiere (quizás no es por ti, puede que alguna vez se haya comportado así con alguien y para evitar ese enfado se lo hayan dado), y en otros casos es simplemente porque no sabe gestionar su frustración de otra forma. 

Por ejemplo, si le pides que ordene su cuarto o que se ponga un determinado vestido y no quiere y tú no cedes para que no lo haga, empezará a enfadarse y la forma que encuentra para liberarse de esa emoción que no le gusta puede que sea diciéndote algo que te hiera o que logre hacerte a ti perder el control. 

Es difícil poner límites con niños que provocan a sus padres, por eso te ofrecemos unos sencillos consejos que te ayudarán a disminuir esas situaciones:

- Respeto, aunque él no lo tenga: No olvides que tú eres el adulto y el que debes controlar la situación y no al revés. Es posible que en ese momento pienses que lo está haciendo para hacerte daño o que está intentando quedar por encima de ti, pero si quieres que él aprenda que las formas y la educación no se deben perder nunca cuando alguien te lleva la contraria, tú debes hacerlo primero. 

- Mantén una rutina: Tú ritmo y el de tu hijo son completamente diferentes, sin embargo si siempre es más o menos parecido eso ayudará a que tu hijo consiga ajustarse y cumpla mejor lo que le propones en el tiempo que marcas. No obstante, si cada día parece diferente y se alteran tanto horarios como actividades generará no sólo más conflictos sino que los niños se sientan inseguros y más irritados.

- No cedas ante sus provocaciones: No todos los días uno está con el mismo humor ni con las mismas fuerzas para resolver los problemas que surgen con tus hijos. Sin embargo, no importa el humor que tengas, necesitas mantener una coherencia y no ceder para evitar que se comporte así o no vaya a más. Si en ese momento, contestas ante sus provocaciones, sólo conseguirás empeorar el problema y que estéis en esta situación más tiempo. 

- Concreta lo que tiene que hacer: Cuando le dices cosas como “ordena los juguetes”, no debes esperar que lo haga sin más. Es un término tan amplio y que cada uno puede ordenar de una forma diferente y ahí es dónde vas a poder pensar que te está tomando el pelo y quizás es que realmente es su forma de ordenar. Por eso, lo mejor es que antes de mandarle una tarea nueva o incluso antes de hacerlo le dediques un tiempo para hablar sobre lo que esperas y seas más especifica la próxima vez para que no de lugar a malos entendidos.

- Haz una pausa si la necesitas: Es muy fácil entrar en una discusión a la que no hay solución y sólo hay un lanzamiento de palabras hirientes. Cuando llegas a ese límite, parece que la situación te invita a seguir discutiendo, pero ¿y si te dijera que no hace falta? Somos inmediatos y a veces hay conversaciones para las que merece la pena tomarnos un momento para pensar si es tan importante (a veces se han armado verdaderas discusiones por si ponerse unos zapatos u otros) y si estás controlando la situación o la situación está fuera de control y rebajar la tensión. Ese tiempo (que a veces pueden ser 5 minutos) puedes reorientar la situación y cambiar el final.