El único método que funciona para educar a los hijos

El valor más importante en la educación de los niños

Alba Caraballo Folgado
Alba Caraballo Folgado Directora de contenidos

Métodos educativos hay muchos, de casi todos podemos extraer grandes e importantes enseñanzas y son valiosos porque nos ayudan a tener más recursos como padres.

Método Montessori, disciplina positiva, crianza con apego, tablas de refuerzos... Todos ellos nos dan pautas para resolver situaciones en caso de que nuestro hijo se muestre rebelde, desobediente, agresivo, inseguro, conformista, desmotivado, metiroso... Pero, la realidad es que, frente a todos los modelos educativos, todas las pautas de psicólogos y todos los consejos de expertos, solo hay un método que funciona para educar a los hijos. ¿Imaginas cuál es?

El mejor método para educar a los hijos

El único método que funciona para educar a los hijos  

Ya que esto de la paternidad no viene con manual de instrucciones, nuestro día a día se debate en un constante prueba y error. Así que no tenemos más remedio que recurrir a todos los consejos que nos dan los expertos para gestionar la educación de los niños, sobre todo cuando vemos que no funciona lo estamos haciendo.

Una vez conocidos todos esos consejos que nos interesan, viene el momento de ponerlos en práctica y ahí es cuando por tu mente pasa un luminoso con letras enormes que pone "no se grita a los niños" porque has leído en Internet que baja la autoestima a los niños, pero por tu boca está saliendo como un estruendo "Manolitoooooo, te he dicho doscientas veces que recojas la habitación".

O después de un largo día de trabajo, te encuentras con una nota en la agenda del niño con una queja por hablar en clase y sueltas casi sin pensar "si es que eres un charlatán" aunque poco después recuerdes aquello que leíste sobre que no está bien etiquetar al niño porque acabará asumiendo que es un charlatán y no hará nada por remediarlo. O mejor, obligas al niño a hacer los deberes solo, sin ayuda alguna por más dudas que tenga, porque te han dicho que los padres no deben hacer los deberes de los hijos.

Es entonces cuando viene el momento frustración, porque, después de saberte la lección de pa a pa, tanto que tu misma podrías dar un seminario de educación positiva para niños, eres incapaz de ponerlo en práctica, al menos el 70% de las veces (nos guardamos un 30% porque algo queda, claro).

Y es que, al final, tanta Supernanny en televisión y tanto psicólogo zen que trata la educación de los hijos como si fuera tan fácil como andar hacia delante, nos ponen en la tesitura de creernos los peores padres.

Cuando al final, y sí, por fin llego al meollo de la situación, el único método que funciona para educar a los hijos es: aplicar EL SENTIDO COMÚN . Es el el mejor de los sentidos, el más realista, el más amable y el más certero.

Por qué el sentido común es lo mejor para educar a los niños

- El sentido común es el que nos ayudará a encontrar la mejor solución para nuestro caso.

- Evitará que sigamos al pie de la letra todo lo que leemos o nos dicen porque cada caso es un mundo y no existe una ley universal sobre la educación de los hijos.

- Nos llevará a juzgar de forma razonable lo que está ocurriendo y, sin necesidad de recurrir a estudios científicos e informes de estudiosos, podremos tomar una decisión.

- Lo mejor del sentido común es que aplicaremos nuestro conocimiento previo, nuestra experiencia sobre algo, para no complicar más una situación o tratar de mejorarla.

- Mantendremos una situación de dominio de la situación, seremos nosotros quienes manejemos lo que ocurre en casa.

- Nos protegerá de cometer los mismos errores y evitará que lleguemos al conflicto una y otra vez.

Hay quien dice que el sentido común es el menor de todos los sentidos, no estoy en absoluto de acuerdo, creo que bien empleado nos permite razonar con la mejor de las claridades. Y, en cuestión de educación y cuidado de los hijos es el más más y mejor de los modelos de crianza.

No es un modelo milagroso, no evitará que caigamos en errores, pero sí nos ayudará a aprender de ellos y a encontrar las mejores soluciones a los problemas que nos vamos encontrando.

Eso sí, lástima que no todos los padres y madres vienen de serie con este sentido común.