8 claves para educar a los hijos

Consejos de educación para ser los mejores padres

Hoy en día vivimos en una época de transición en lo que a educación se refiere. Estamos pasando del estilo autoritario centrado en la razón del adulto, a un estilo educativo más democrático y centrado en el niño donde se tienen más en cuenta sus necesidades, libertades y motivaciones.

Educar a los hijos es una de las tareas más difíciles a las que se enfrentan los padres. Si a ello le añadimos este debate entre la educación “de toda la vida” y la educación basada en el acompañamiento del niño en su desarrollo, encontramos a muchos progenitores que se sentirán perdidos.

Ocho pautas para educar a los hijos

Claves para educar a los hijos

Cuando los niños nacen, lo hacen sin un libro de instrucciones y lo único que le queda a los adultos es educar a los hijos lo mejor que saben y pueden. Para hacerlo no existen fórmulas mágicas ya que cada niño es un mundo, pero sí que existen algunas claves que pueden ir manejando

1- Ser un ejemplo. Desde muy pequeños los niños tienen a imitar todas las conductas, tanto buenas, como malas de los adultos. Observando las acciones de sus padres y de los adultos de su entorno es como aprenden los comportamientos y los valores éticos. Para poder ser un ejemplo de los pequeños, los padres deben ser conscientes de que son honestos y capaces de hacer lo mismo que lo que piden que hagan sus hijos. Desde las costumbres del día a día los adultos deben enseñar a sus hijos aspectos como respetar las normas haciendo que los pequeños adquieran los hábitos correctos

2- Ayudarles a gestionar sus sentimientos. Los padres piensan que solo los adultos se sienten contrariados y que los niños viven felices todo el día. Pero también tienen preocupaciones. El mundo emocional de los niños es igual o más complejo que el de los adultos. Por eso, es importante enseñar a los niños que todos los sentimientos deben considerarse y pueden ser válidos pero que la reacción que provocan no siempre es la adecuada. Es decir, enseñar a los niños a poner nombre y apellido a lo que experimenta y siente.

3- Ser dialogante. La comunicación debe ser la base de la educación. Las palabras, los gestos, las miradas y las expresiones sirven para expresar sentimientos y para establecer la relación de apego con los niños. Es importante interesarse por sus cosas y hablar de lo que ellos consideran importante. Contar cuentos, hablar de cosas como: qué ha aprendido en el colegio, que han hecho durante el día, si han ayudado a alguien,…

4- Ser cariñosos. Los niños aprenden a ser amables y cariñosos con los demás cuando son tratados de esa manera. Cuando se sienten amados son más receptivos a la hora de aprender valores y enseñanzas. Para ello, es necesario que sean atendidas las necesidades físicas y emocionales de los niños proporcionándoles un ambiente familiar estable y seguro

5- Poner límites sin amenazas. Es recomendable establecer normas y límites claros a los niños, que sean coherentes y que vayan acompañadas de explicaciones lógicas. Explicar a los pequeños que esas normas se basan en la preocupación razonable de su bienestar y desde el respeto.

6- Enseñarles a respetar. Los niños deben saber que sus actos tienen repercusión en los demás y además tienen que ser capaces de reconocer la vulnerabilidad de los demás. Es decir, de saber descifrar los sentimientos de quienes tienen problemas: otros niños que se sienten solos, otros niños que están recibiendo abusos. Y que traten de empatizar y ayudar antes que descalificar y dejarse llevar por lo demás. Por tanto, lo justo debe estar por encima de los deseos individuales de cada persona. Hay que enseñarles a buscar la felicidad a través de la bondad y sentirse bien haciendo feliz a otra gente

7- No comparar. A la hora de educar a los hijos es importante eliminar todo tipo comparaciones y generalizaciones. Frases como: “si fueras como tu hermano…”, “siempre haces lo que quieres…” No hacen bien

8- No a la sobreprotección. La mejor manera para que los niños exploren el mundo es permitirles que experimenten las cosas aunque se equivoquen. Si se equivocan los adultos deben estar para cuidar de ellos física y emocionalmente.