Trucos para no desperdiciar la comida de los niños

Cómo reutilizar las sobras de comida para no tener que tirarlas

María Machado

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación de la Agricultura, el mundo es capaz de producir alimentos suficientes para abastecer a todos sus habitantes. Entonces, ¿por qué el hambre sigue siendo un problema sin solución? La respuesta señala a uno de los grandes problemas del siglo XXI: el desperdicio de comida. Según datos de esta organización, desde que se produce o recoge el alimento hasta que nos lo comemos se pierde hasta un tercio de los productos. 

Para acabar con este problema, se requiere un cambio de hábitos, procesos y mentalidad a nivel global. Sin embargo, también hay pequeños gestos que se pueden cambiar desde casa para concienciar a tus hijos y reducir la cantidad de alimentos que se tiran a la basura todos los días. Por eso, en Guiainfantil.com hemos reunido algunos trucos para no desperdiciar la comida de los niños. 

Consejos para no desperdiciar la comida de los niños en casa

Consejos para no desperdiciar la comida de los niños

1. Recetas para reutilizar las sobras de comida
Dar una segunda vida a los alimentos que tus hijos dejan en el plato es la clave para reducir los desperdicios de comida. Si te pones a pensar, seguro que se te ocurren muchas recetas para reutilizar las sobras en casa.

Puedes hacer croquetas con la carne que te haya sobrado del cocido, puedes preparar una ensalada de pollo con los restos del asado del día anterior, puedes hacer buñuelos con las sobras del bacalao al horno...

2. Involucra a tus hijos en la cocina
Si tus hijos participan en la preparación de la comida, no pondrán ningún problema al sentarse en la mesa. Les gustará probar los alimentos que ellos mismos han cocinado, por lo que dejarán menos comida en el plato. De la misma forma, si te acompañan a la compra o si te ayudan a cuidar del huerto de casa, valorarán más los alimentos que comen. 

3. Evita los aperitivos antes de las comidas
Si acostumbras a los niños a tomar aperitivos o snacks, se sentarán en la mesa con menos hambre y sobrará más comida.  

4. Las peleas de comida están prohibidas en casa
Hay niños que encuentran muy divertidas las peleas de comida, con todo el desperdicio de alimentos que estas suponen. Algunos tiran al suelo los alimentos que no quieren para llamar la atención. Debes ser tajante con este gesto y prohibírselo desde que son pequeños. Seguramente al principio no harán caso a tus órdenes, pero poco a poco irán entendiendo que estos juegos no son tolerables. 

5. Guarda correctamente los alimentos
Si consigues que los alimentos duren más días en buen estado, tendrás más tiempo para consumirlos. Para ello, tienes que asegurarte de que los guardas correctamente. No existe una regla que pueda exportarse a todos los productos, ya que cada uno tiene su propio sistema de conservación. Lo más importante, en cualquier caso, es extremar las medidas de higiene en la cocina.

La fruta y verdura, por lo general, es mejor guardarla entera en un lugar fresco. Las hierbas aromáticas durarán más tiempo si las metes en un vaso con agua. El aceite, el ajo y la cebolla se conservarán mejor si los almacenas en un lugar seco y oscuro. La carne, tanto de ternera como de cerdo y pollo, es mejor que se guarde bien envuelta en el cajón inferior del frigorífico. No pongas la leche en la puerta de la nevera, porque es el lugar en el que más cambia la temperatura al abrirla y cerrarla, lo que puede afectar al producto. 

6. Congela para no desperdiciar la comida
Cuando calculas mal y compras más comida de la necesaria o cuando tus hijos no están dispuestos a comerse todo lo que les has preparado, el congelador puede ser la solución. Al congelar la comida, tendrás más tiempo para consumirla antes de que se estropee.

Congela en porciones para que, llegado el momento, solo tengas que descongelar la cantidad justa de comida que necesites. Por ejemplo, puedes comprar un buen trozo de pollo y partirlo en las porciones que normalmente utilizas para el puré de tu hijo. Mételas en bolsas y escribe la fecha en la que lo has metido al congelador para que no pase más tiempo del debido. 

7 Antes de tirar un alimento, piensa si se puede recuperar
En ocasiones, preparamos mal los alimentos y los echamos a perder nosotros mismos. Pero, ¿sabías que a veces se pueden recuperar? Por ejemplo, si el caldo te ha quedado demasiado salado, le puedes echar un poco de vinagre, unas gotas de zumo de limón o un pizca de azúcar moreno.

Si la lechuga se ha quedado demasiado blanda, puedes meterla en agua muy fría para que vuelva a estar crujiente. Si las verduras se te han pasado y han quedado demasiado blandas, puedes utilizarlas para una crema o puré. 

8 Ve al mercado con una lista de la compra
Tener una lista de la compra (y hacerle caso) evitará que compres alimentos que no necesitas. Si planificas con antelación las comidas que vas a hacer durante la semana podrás comprar solo aquello que vas a comer. De esta forma, ahorrarás dinero y desperdiciarás menos comida. Además, nunca debes ir al supermercado cuando tengas hambre porque comprarás más comida de la que se necesita en casa. 

9 Dale a tu hijo la misma comida que tú comes
La alimentación de los niños tiene que adaptarse a su edad, pero según van haciéndose mayores, su dieta cada vez es más parecida a la tuya. Aprovecha ese momento para cocinar lo mismo para todo el mundo y desperdiciarás menos comida. Por otro lado, ten en cuenta la cantidad de comida que come cada miembro de la familia. 

Pequeños gestos desde casa, como estos, son necesarios para acabar con el desperdicio de alimentos.