Crudismo en niños. Una dieta peligrosa en la infancia

¿Se debe ofrecer carne cruda a los niños?

Mientras que el crudiveganismo consiste en la ingesta exclusiva de alimentos de origen vegetal que no han sido cocinados por encima de los 45-50°C, para, según sus seguidores, maximizar la viabilidad de los nutrientes, existe una corriente dietética que va más allá e incluye alimentos de origen animal sin cocinar, es el crudismo.

Sin embargo, el crudismo en niños puede resultar una dieta peligrosa. En Guiainfantil.com te contamos por qué.

Ventajas e inconvenientes del crudiveganismo para niños

el crudismo en niños, riesgos y consecuencias

El crudiveganismo puede presentar ventajas en la infancia, como un buen aporte vitamínico -a excepción de la vitamina B12-, un buen aporte de minerales si se consumen verduras, frutos secos y semillas a diario, y una más que probable prevención de la obesidad al evitar grasas trans y azúcares refinados.

Sin embargo, también presenta inconvenientes, principalmente problemas de salud, como problemas digestivos -al consumir celulosa en exceso, que nuestro tracto gastrointestinal es incapaz de digerir-, o caries dentales al tener que ingerir comida con mucha frecuencia dado el bajo contenido calórico de los alimentos de origen vegetal.

Otros inconvenientes se relacionan directamente con las necesidades de la infancia y la adolescencia, como un retraso en el crecimiento por aporte de proteína de escaso valor biológico, o problemas de inusual debilidad en los huesos por un limitado aporte de calcio.

Los peligros del crudismo en niños

Sin embargo, el crudismo en niños, es decir, la introducción de alimentos de origen animal crudos a esta dieta no mejora sus cualidades, sino todo lo contrario. Aunque se pueda considerar que el aporte de proteína de calidad se ve muy mejorado ya que la carne, el pescado o los huevos proporcionan proteína de alto valor biológico, las toxiinfecciones alimentarias, resultado de comer o beber alimentos contaminados con microorganismos potencialmente patógenos, se ven seriamente incrementadas. 

No todos los microorganismos causan toxiinfecciones, y, los que las causan, no lo hacen en todos los casos, ya que el sistema inmunitario puede ser capaz de frenar la infección en algunas ocasiones. Es importante sin embargo, tener en cuenta que los niños, en especial los más pequeños, aún tienen su sistema inmune en vías de desarrollo, pudiendo ser muy grave el que contraigan una toxiinfección alimentaria.

Salmonella, Shigella, E. coli o Campylobacter, causan toxiinfecciones con sintomatología bastante similar, incluyendo fiebre, naúseas, vómitos, diarreas y calambres abdominales. La gravedad del  brote depende de la carga microbiana, la cantidad ingerida y la virulencia del microorganismo concreto que contamina el alimento en cuestión, siendo algunas cepas tan virulentas que pueden llegar a causar la muerte. 

Si se desea ofrecer a los más pequeños, alimentos de origen animal sin cocinar a altas temperaturas, deben buscarse métodos que limiten la población de posibles microorganismos indeseables, como pudiera ser el ahumado o la fermentación, aunque únicamente el correcto cocinado, a una temperatura suficiente para matar posibles microorganismos en el centro de la pieza que se cocina, y la higiene en la preparación de los alimentos, evitan al 100% las toxiinfecciones alimentarias.