Beneficios de la naturaleza en los niños

El entorno natural estimula los sentidos de los niños

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El ritmo de la sociedad actual nos hace esclavos de horarios, nos aleja del medio natural y nos dirige hacia un mundo donde las nuevas tecnologías son la base del escaso tiempo del que disponemos.

Ya desde pequeños, ¿nuestra mirada no ve más allá de lo que nuestro ángulo visual nos permite?, ¿pasamos por alto observar detenidamente lo que esa mirada nos enseña? A veces es suficiente un segundo para escuchar, para fijar la atención y valorar cada detalle, gesto, sonido, forma o color, esto es un muestra de los beneficios de la naturaleza en los niños. 

Los beneficios de la naturaleza en los niños

El beneficio de la naturaleza en los niños

Somos cómplices, en la actividad diaria, del abandono de recursos buscando más allá de lo que el medio natural nos ofrece, entorpeciendo o incluso deteniendo la investigación, la observación, la experimentación y la manipulación como punto de partida de un óptimo aprendizaje. Este aprendizaje, basado en la evolución temporal y natural del cerebro,  va más allá de la relación entre letras, números, contenidos y programaciones encerradas en millones de papeles que contienen las aulas.

El tándem cerebro-aprendizaje, implica un proceso donde todo el organismo se ve involucrado y dirigido hacia una meta determinada, si bien, es el cerebro el que actúa como receptor y filtro de estímulos, procesador de información, registro y base de datos, emisor de respuestas y desarrollo de habilidades y/o capacidades, permitiendo así aprender y enseñar a la vez gracias a la red neuronal. Esta red neuronal se construye de forma gradual, y como tal las propuestas de aprendizaje se deben desarrollar.

En la maduración, hasta los 6 años de edad aproximadamente, los beneficios de la naturaleza en los niños son muy grandes, ya que el medio natural actúa como herramienta fundamental para la exploración sensorial, el enriquecimiento y control del movimiento, la mejora del autocontrol y la capacidad de enfocar la atención y el respeto. El mismo entorno natural, en el que se define la interconexión neuronal en las primeras etapas de desarrollo, es el que permite aprender a relacionar, a observar, a pensar de forma razonada y a sentirse bien con uno mismo.  Esta interacción continuada con el medio natural, activa el engranaje de la red neuronal, permitiendo así a un niño ejercitar la responsabilidad, libertad y seguridad en etapas de maduración futuras.

Fomentar la interacción de los más pequeños con el medio natural favorece la autonomía, la comprensión y relación, la iniciativa, la investigación, el análisis y espíritu crítico desde sus primeras etapas de desarrollo.

Autor: Patricia Barranco