La empatía en los niños con autismo

Te explicamos cómo funciona la mente de los niños con autismo

Elena Cabeza Pereiro
Elena Cabeza Pereiro Logopeda infantil

Las personas, en general, tenemos la habilidad para atribuir emociones, intenciones, deseos, pensamientos o estados de conocimiento a otras personas de forma automática. Además, somos conscientes de que nuestros pensamientos son distintos a los de otros. Esta información la usamos para interpretar lo que dicen, piensan y anticipar sus acciones y encontrar sentido a su comportamiento. Esta habilidad lleva a la representación interna de los estados mentales de los otros. 

¿Cómo dominamos esta habilidad? Poniéndonos en el lugar de las otras personas podemos entender lo que hacen o dicen y comprender lo que les conduce a realizar determinadas acciones, pero ¿qué pasa cuándo no somos capaces de ponernos en el lugar del otro? Te explicamos la empatía en los niños con autismo.

¿Por qué los niños con autismo no tienen empatía?

Las razones de por qué los niños con autismo no tienen empatía

Las personas con autismo tienen dificultades para ponerse en el lugar del otro y no desarrollan esta habilidad de forma automática. No alcanzan a diferenciar lo que está en el interior de su mente y lo que está en la mente de los demás. ¿Qué pasa cuando no somos capaces de ponernos en el lugar del otro? Pues que sus conductas son inesperadas e imprevisibles, no tienen sentido y son muy difíciles de entender. No sabemos qué esperar de las interacciones con los otros ni de sus intenciones. Todo es inexplicable e imprevisible.

Este déficit de las personas con autismo explica muchas de las dificultades que tienen en el área social:

1- Entender las emociones de los demás y por ello carecer prácticamente de reacciones empáticas.

2- Darse cuenta de las intenciones de los demás y comprender las razones que las guían.

3- Comprender cómo sus reacciones o comentarios afectarán a otros. También tendrán dificultades específicas en prever lo que los otros piensen de sus conductas. Si tenemos la habilidad de ponernos en el lugar de los demás sabremos que existen ciertas cosas o comentarios que no podemos decir directamente porque podrían molestar a los otros, o somos conscientes de que hemos dicho algo inadecuado porque podemos ‘leer’ las respuestas emocionales de los sujetos de nuestro entorno, entre otros cosas.

4- Comprender el engaño, la ironía o el sarcasmo.

5- Entender el grado de interés que su interlocutor tiene sobre su tema de conversación.

6- Entender las reglas de la conversación como turnos de habla o seguir el tema que se plantea en la interacción.

Los niños para poder usar la Teoría de la Mente tienen que desarrollar dos aspectos:

- El niño debe entender que las personas rigen su conducta a través de creencias y deseos. Tiene que comprender que las creencias no tienen porque ser ciertas y los deseos no se cumplen en muchas ocasiones.

- El niño tiene que comprender que las conductas se rigen por evaluaciones subjetivas de la realidad. Así entenderá que lo que cree a veces es falso y podrá razonar a partir de ello.

A partir de los 4-5 años los niños alcanzan una habilidad para ponerse en el lugar de otros pero esto no quiere decir que sea una competencia pasiva. Esta capacidad influye en el desarrollo de otras habilidades como la empatía.

Cuando un niño comienza a entender las creencias y los deseos de los demás es cuando se puede ponerse de una manera adecuada en la piel del otro.