Qué es el ojo seco y cómo tratarlo en los niños

Síntomas y tratamiento del ojo seco en la infancia

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No solo los adultos sufren de sequedad ocular. También los niños pueden sufrir el síndrome de 'ojo seco'. Existen muchísimas causas del ojo seco en la infancia. Te explicamos qué es el ojo seco y cómo tratarlo en los niños, así como causas y síntomas de este trastorno durante la infancia.

Qué es el ojo seco y cómo afecta a los niños

Ojo seco en los niños

Antes que nada, y aunque creamos que es lo mismo, debemos hacer una diferenciación entre sequedad ocular y ojo seco, y para ello tenemos que entender qué sucede en la lágrima y conocer su composición a grandes rasgos.

La lágrima está formada por una capa lipídica (grasa) muy fina que se encuentra en contacto con el aire, y que tiene entre sus funciones evitar la evaporación de la capa acuoso-mucínica (agua) que es la que se encuentra justo debajo y en contacto directo con la superficie de la córnea. Esta capa acuosa ocupa el 99.8% del espesor de la lagrima y es la encargada de suministrar oxígeno a la córnea y protegerla de los agentes externos.

- Ojo seco: Cuando se trata de ojo seco, nos referimos a una patología de la superficie del ojo. Esta patología es debida a múltiples factores, desde genéticos a ambientales. Es importante saber que el ojo seco no solo es resultado de que la película lagrimal se vea afectada (bien por una alteración en la cantidad de la misma o en su calidad), sino porque hay una importante afectación de la superficie del ojo como consecuencia de una lagrima que no consigue permanecer de manera estable y óptima sobre dicha superficie ocular.

- Sequedad ocular: Por otro lado, cuando hablamos de sequedad ocular, nos referimos a uno de los síntomas del ojo seco: cuando notamos que no tenemos lágrima en el ojo. Pero se puede dar la paradoja de tener ojo seco y un exceso de lagrima, todo lo contrario a la sequedad ocular, que es debido a una producción excesiva para intentar paliar la sintomatología de esta patología.

Si bien los adultos con síndrome de ojo seco suelen manifestar sequedad ocular, sensación de picor o ardor de ojos, visión borrosa, sensación de arenilla o incluso sensibilidad a la luz, estos síntomas son difíciles de percibir por los padres y el niño raramente se queja. Por ello es importante que presten atención a si el niño tiene tendencia a parpadear con mucha frecuencia, a rascarse los ojos o a ponerse la mano tapándoselos en situaciones de mucho viento o sol.

A pesar de ello, no es tan frecuente que la condición de ojo seco se de en niños, y está provocada por una disminución en la producción lagrimal y una producción anómala de la mucosa propia de la capa lagrimal.

Causas de ojo seco en los niños

Existen muchas posibles causas de 'ojo seco' en la infancia. Entre ellas:

- La disminución en la frecuencia de parpadeo debido por ejemplo a largos períodos utilizando la visión de cerca, como durante la lectura.

- El uso de dispositivos electrónicos cada vez más presentes durante muchas horas al día y a edades cada vez más tempranas.

- El estar en ambientes cerrados sin buena ventilación como las aulas o las habitaciones.

- El uso cada vez más del aire acondicionado.

- Otras causas son el uso de medicamentos que pueden alterar la producción o la composición de la lágrima, traumatismo que afecta a las glándulas encargadas de la producción lagrimal o problemas neurológicos.

Cuál es el tratamiento del ojo seco en la infancia

Para el diagnóstico del ojo seco, el oftalmólogo suele emplear unas tiras de celulosa que sitúa en el canto externo del ojo y que mide la cantidad de lágrima. También utiliza unas gotas que una vez instiladas tiñen la superficie corneal que no está intacta (dañada por la excesiva sequedad) y otras pruebas de mayor complejidad en caso de ser necesario que le llevarán al diagnóstico y posterior tratamiento del ojo seco.

En los casos más leves, basta con aplicar medidas para aliviar los síntomas, por eso es importante que los padres regulen el uso de pantallas, aumenten el tiempo de actividades al aire libre, introduzcan una dieta rica en vitamina A y el uso de humidificadores. En caso de ser necesario, el oftalmólogo prescribirá el uso de lágrima artificial como coadyuvante.

Fuente: Optometristas de Doctor Lens