Cómo vive una mamá guatemalteca en Madrid

Soy Andrea, madre de Paula de 8 meses. Soy guatemalteca y ahora vivo en Madrid. Pasamos por España porque mi marido es español y dado que su proyecto en Chile (donde vivimos varios años) había terminado, pasaríamos unas vacaciones y luego iríamos a un nuevo destino.

Sin embargo todo cambió cuando nos enteramos que estaba embarazada. Decidimos que todo el embarazo y el nacimiento de nuestra pequeña sería en Madrid y ¡comenzó la aventura!

Así vive una mamá de Guatemala en España

 Una mamá guatemalteca en Madrid

Como toda primeriza, poco sabía sobre embarazos y como extranjera recién llegada no tenía ni siquiera un médico conocido. Sin muchas referencias y dos intentos más tarde dí con una excelente doctora que nos asesoró sobre los hospitales y nos ayudó muchísimo durante todo el embarazo.

Los primeros tres meses del embarazo fueron difíciles por las náuseas, pero a partir del segundo trimestre todo fue de maravilla. Aunque pude viajar a mi país unas semanas y compartir mi alegría con familia y amigos, extrañé ese cariño y compañía de mi mamá y mi hermana durante la espera. Gracias a las apps y redes sociales estuvimos siempre en contacto, pero estoy segura que en persona habría sido mejor.

Las costumbres son muy distintas entre un país y el otro. En Guatemala se acostumbra a celebrar baby showers, aquí en España no. Allá también puedes hablar por telefono o  enviar un mensaje por whatsapp a tu doctor ante cualquier duda, aquí no.  

Las diferencias no se sintieron solo durante el embarazo. Nació mi bebé y surgieron aún más; en un país se usa una faja post parto, en el otro pocas mujeres la usan. Allá le ponen los aretes a las bebés en el hospital al nacer, aquí debes ir a una farmacia a partir del segundo mes. El clima es muy distinto, el orden y frecuencia de las vacunas, las costumbres en cuanto a la edad en que deben ir al jardín infantil... ¡y esto apenas comienza!

Conforme me he ido adaptando a la maternidad dentro de mi nuevo entorno he aprendido de mis cuñadas, de amigas y de las madres que veo en el parque o en el supermercado.

Soy muy feliz, mi hija tiene dos países, dos culturas y mucho cariño para recibir.