La auténtica razón por la que los bebés quieren dormir con sus padres

Las noches en blanco son una de las mayores torturas que sufrimos los padres cuando tenemos un bebé. Día tras día, noche tras noche, la misma situación: el bebé nos demanda cada pocas horas y echar una cabezada se convierte en un imposible.

El sueño y el cansancio nos invaden y cada día tenemos menos energía. La angustia nos puede llevar a desesperarnos y pensar que el bebé nos toma el pelo y que tiene que aprender un patrón de sueño inmediatamente. Nada más lejos de la realidad, los bebés no saben de chantajes emocionales, la verdadera razón por la que no quieren dormir solos es otra.

La respuesta a por qué los bebés no quieren dormir solos

 Por qué lloran los bebés

Tras muchas noches de insomnio, los padres intentamos buscar métodos, consejos y trucos para lograr que el bebé duerma toda la noche. Solemos movernos entre dos corrientes opuestas: la de Estivil con su "Duérmete niño" y la de Rosa Jové, con su "Dormir sin lágrimas". Pues bien, frente a ellos llega la doctora María Berrozpe quien da respuestas biológicas al sueño del bebé y nos aclara muchas dudas.

María Berrozpe, es doctora en Biología, autora de "El Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil" y del blog Reeducando a mamá. Ella ha ahondado en toda la bibliografía que existe en torno al sueño infantil y ha dado interesantes explicaciones a los constantes despertares del bebé, todas ellas razones biológicas y no emocionales: 

- Los bebés se despiertan para mamar: cada bebé necesita un tiempo de vigilia y sueño diferente, pero todos, y cuanto más pequeños con más asiduidad, necesitan comer para sobrevivir, es un instinto. 

- El insomnio del bebé no se debe a hábitos incorrectos: Berrozpe afirma que no en todas las culturas, ni a lo largo de la historia, se ha dormido igual ni existe un mismo patrón, sin embargo, el cerebro del bebé es igual en cualquier lugar y época, por lo tanto el insomnio no se debe a patrones o malos hábitos, sino a la necesidad de cada bebé. 

- Dejar llorar al bebé hasta que duerma sólo les causa estrés: los bebés que despiertan, se encuentran solos y nadie acude a calmarlos se encuentran ante una situación de abandono igual que si a un adulto le dejaran solo en un bosque oscuro.

- Los bebés se sienten vulnerables: Berrozpe explica su teoría en términos de evolución del ser humano, es decir, bajamos de los árboles, comenzamos a andar y a dormir a ras del suelo y esto nos hizo vulnerables, por ello apareció la costumbre de dormir en grupo. Así además, apareció una arquitectura del sueño diferente, con fases ligeras y profundas, para poder reaccionar ante un peligro.

En definitiva, el bebé no llora para fastidiarnos, el bebé llora porque así está diseñado el ser humano, es una respuesta biológica más que emocional. Y es que el bebé no sabe qué es aprovecharse de los padres y no entiende qué es el chantaje emocional. Sólo responde a un mecanismo de supervivencia propio del ser humano.