Herpes zóster en niños. 5 preguntas sobre el virus de la culebrilla

Se recomienda llevar el calendario de vacunaciones al día para prevenir su contagio

Anna Estapé Fiol

El herpes zóster, también conocido como 'culebrilla', se debe a una reactivación del virus de la varicela-zóster. Consiste en una infección que característicamente afecta a una región nerviosa y que puede ser dolorosa. Puede afectar a cualquier persona que haya tenido la varicela previamente y, aunque en niños su incidencia puede ser leve, aumenta en aquellos que la pasaron durante el primer año de vida.

Cuál es su causa del herpes zóster

el herpes zóster en niños

La causa exacta de esta reactivación se desconoce. Cuando una persona entra en contacto con el virus de la varicela-zóster por primera vez suele ser durante la infancia y se manifiesta como la erupción clásica de la varicela. Después de la infección, el virus queda inactivo (cómo dormido) en los ganglios nerviosos durante el resto de la vida y puede reactivarse después de meses o años, provocando el herpes zóster.

Hay algunos factores que pueden predisponer a esta reactivación, como por ejemplo una disminución de las defensas del organismo provocada por enfermedades, medicamentos, la edad avanzada... Aunque puede afectar también a niños que han sido correctamente vacunados frente a la varicela, su frecuencia es mucho menor que tras padecer la enfermedad.

Cómo lo detectamos

Lo primero que notan los pacientes es una molestia tipo quemazón o cosquilleo en la zona dónde posteriormente aparecen unas lesiones cutáneas en forma de vesículas (granitos con líquido dentro) pequeñas y agrupadas, que siguen el trayecto de un nervio.

Estas vesículas, con el paso de los días, se secan y se convierten en costras. La localización más frecuente es en el tronco (en la espalda o en el costado), con una distribución unilateral. Estas lesiones duran de 10 a 14 días y no suelen dejar cicatriz en la mayor parte de los casos. Las costras suelen desprenderse unas 2 a 4 semanas después del inicio del sarpullido.

Otros síntomas que podemos encontrar son fiebre, malestar general, dolor de cabeza, dolor muscular, inflamación de los ganglios…

Una vez las lesiones de la piel han desaparecido puede persistir un dolor en la zona, denominado neuralgia postherpética, pero esta complicación en los niños es excepcional. La principal complicación en pediatría es la sobreinfección por una bacteria.

El diagnóstico del herpes zóster

diagnóstico el herpes zóster

El diagnóstico se establece por la clínica, no siendo necesaria la realización de exploraciones complementarias en la mayor parte de los casos. El aspecto de las lesiones, juntamente con la típica distribución y el antecedente de haber pasado la varicela, suelen hacer sospechar de esta enfermedad. Si existen dudas, hay la opción de hacer distintas técnicas de laboratorio para investigar la presencia del virus en las lesiones.

¿Existe tratamiento para curar esta infección?

La infección por herpes zóster en niños sanos no suele requerir tratamiento, únicamente tratamiento sintomático en caso de dolor o picor y prevención de la sobreinfección bacteriana con una adecuada higiene de las lesiones. En determinadas circunstancias puede estar indicado un tratamiento antiviral, pero sobretodo en niños con problemas en las defensas. Es importante conocer que si el herpes zóster aparece en la cara, cerca del ojo, se debe consultar con un oftalmólogo.

En relación al contagio, debemos tener en cuenta que el líquido de las vesículas es contagioso para alguien que no haya pasado la varicela, por lo que los niños afectados de herpes zóster deberían quedarse en casa hasta que todas las lesiones se hayan convertido en costra. El contagio se haría en forma de varicela en aquellas personas que no la hayan pasado ni estén vacunadas.

¿Se puede prevenir el herpes zóster?

No existe una manera de prevenir totalmente el herpes zóster. No obstante, como la vacuna contra la varicela disminuye su riesgo y su gravedad, se recomienda llevar el calendario de vacunaciones al día. Los recién nacidos, las mujeres embarazadas, las personas cuyo sistema inmunitario esté debilitado y aquellos no inmunes a la varicela deben evitar el contacto con personas que padezcan un herpes zóster hasta que la erupción se haya curado por completo.