Virtudes de los niños con discapacidad de las que debemos aprender todos

Esfuerzo, afán de superación o valentía son algunos de los aspectos que estos niños son capaces de mostrarnos

Miguel Domínguez Palomares

Siempre he creído que las personas debemos estar en constante evolución. El aprendizaje diario es un reto que deberíamos proponernos en todos los campos de la vida, pero principalmente en el personal que, a mi juicio, es el que sustenta a todos los demás. Observar las virtudes de los otros es un buen ejercicio para mejorar. Esta vez quiero hacer hincapié en las virtudes que los niños y niñas con discapacidad tienen y mostrarles lo que son capaces de trasmitirnos.

Virtudes que los niños con discapacidad poseen y que no pueden pasar desapercibidas

fortalezas de los niños con discapacidad

Para tal misión es preciso despejar nuestra mirada de prejuicios y estar bien despiertos por lo que deberemos abrir los ojos con humildad y grandes dosis de sensibilidad, condiciones estas necesarias para poder sacarle mejor provecho.

- No sean tímidos, acérquense a un niño o niña con discapacidad como lo harían con cualquier otro; si lo hacen notarán que ellos no prejuzgan, no emitirán un juicio de valor al verles, ni se dejarán llevar por convencionalismos establecidos. Su mirada suele ser limpia, despejada de cargas, libres de tabúes y desprovista de recelos. Descubrir este hecho ya es una primera lección, pero después hay más, lo aseguro.

- No pueden pasar por alto la sonrisa de estos niños. Les invito a descubrirla, para ello es necesario un poco de paciencia. Pasado un pequeño periodo de tiempo y una vez perdida la vergüenza, se tejen unos sorprendentes vínculos, que para quien no lo sepa son hilos invisibles que les conectarán con ellos. Justo en ese momento estén atentos porque puede que lleguen las sonrisas.

Les explico, la sonrisa es algo muy serio, porque cuando en una persona faltan las palabras se potencian los gestos. Hay niños y niñas que no pueden expresar hablando lo que sienten y puede que lo manifiesten mejor de otras formas, por ejemplo, regalando sonrisas, que son muecas al aire repletas de recados para usted, solo tiene que acercarse lo suficiente y leerlos. No guardaré para mí la siguiente advertencia: la sonrisa de estos niños tiene un efecto contagioso y altamente adictivo.

- Si alguna vez quieren mostrarle a sus hijos el significado del esfuerzo no se me ocurre un ejemplo mejor que descubrirlo a través de los niños con discapacidad. Todo es muy sencillo si lo habitual no cuesta trabajo, pero hay niños que para llegar a un punto similar al de sus iguales han tenido que bregar mucho. Gestos tan sencillos como por ejemplo una ducha, vestirse o desayunar antes de ir al colegio suponen un gran esfuerzo y probablemente la ayuda de otra persona. Lo que a unos les supone apenas cinco minutos para ellos puede que sea una hora. 

- Ellos no se lamentan, esa es otra de sus virtudes. Su valentía y afán de superación les hace ser contantes, capacidad que aprovechan en otros ámbitos de la vida como el colegio.

- Con ellos percibirán que no hay dobleces ni medias tintas, porque no entienden de malas intenciones. Son espontáneos en sus interpretaciones. Hablan sin filtros. Muestran naturalidad en el trato, frescura en sus ideas, cordialidad en la distancia corta y a buen seguro que son fieles al afecto, de tal manera que si están dispuestos a darles cariño, les garantizo que se lo devolverán por duplicado.

Lo que podemos aprender de los niños con discapacidad

Lo que podemos aprender de los niños con discapacidad

Aunque no todos los niños son iguales, por norma general son receptivos al aprendizaje y el descubrimiento; además, gracias a su constancia los avances suelen ser más rápidos y más evidentes de lo que cualquiera pudiera pensar (los que estamos junto a ellos diariamente, a veces, somos los primeros sorprendidos). A  ello ayuda que suelen tener buena disponibilidad y si a esta le acompañan las sonrisas que comentaba antes, hace que las cosas sean más fáciles y que se cree un ambiente agradable y enriquecedor para todos.

Si se les presenta la oportunidad de estar con algún niño o niña con discapacidad no la desaprovechen, y recuerden lo que les he comentado porque merece la pena además de ser aconsejable para todos los públicos. Verán que junto a las limitaciones (como las de todos) hay capacidades. Si lo hacen, al llegar a casa se descubrirán una sonrisa en la cara (les advertí que era contagiosa) y un hilo que les une a ellos (no sé preocupen por tropezar con él, es invisible, pero de efecto duradero).

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