Consejos para proteger los ojos de los niños del sol

Cómo proteger los ojos de nuestros hijo de las radiaciones dañinas

Estefanía Esteban

Estamos muy concienciados con la necesidad de proteger la piel de nuestros hijos de los rayos del sol. Por eso, insistimos en aplicar crema protectora, para evitar que los rayos Ultravioletas y los rayos UVA puedan hacerles daño y provocarles quemaduras y a la larga, algún mal mayor. 

Sin embargo, no nos damos cuenta de que esos mismos rayos solares también inciden de forma directa sobre los ojos, y que los ojos de nuestros hijos son una zona sensible que debemos proteger. Por eso, te damos los mejores consejos para proteger los ojos de los niños del sol, según el médico optometrista José Ramón Carrasco.

Los mejores consejos para proteger los ojos de los niños del sol

Cómo proteger los ojos de los niños del sol

Los ojos de los niños son más sensibles que los de un adulto, por eso conviene protegerlos. Y, al igual que los adultos usamos gafas para el sol, también debemos insistir para que nuestro hijo las utilice. Recuerda que la luz solar incide de forma directa sobre los ojos mediante tres radiaciones diferentes: 

- Luz visible: la luz que nos 'deslumbra'. 

- Luz ultravioleta: es una parte del espectro de luz no visible, que se divide en Rayos UVA (principal responsable del envejecimiento de la piel) , rayos UVB (causante de quemaduras solares) y rayos UVC (los más dañinos, pero en su mayoría absorbidos por la atmósfera). 

- Luz infrarroja: es la parte de la luz que nos proporciona sensación de 'calor'. Es muy dañina para los ojos, ya que incide en las capas más profundas del ojo.

En días de verano, cuando la luz es especialmente intensa, debemos recordar siempre llevar cerca unas gafas para el sol. Además, las gafas para el sol pueden usarla todos los niños, desde que son bebés. Pero... ¿en qué ocasiones se recomienda su uso?: 

- En la playa.

- En días de mucho sol.

- En la nieve.

- En la montaña.

Lo que tenemos que pensar es que, igual que a un adulto la luz o el reflejo del sol en la nieve, le molestan y le hacen daño, a un niño más aún. Y no es necesario que usen gafas de sol durante todo el día, sino solo en momentos concretos o situaciones en las que se necesitan. ¿Y cuándo? Cuando un adulto sienta la necesidad de ponerse unas gafas de sol porque se siente deslumbrado o la luz le molesta, es el indicativo de que también debemos ofrecer a nuestro hijo unas gafas para el sol. 

Cómo escoger las mejores gafas de sol para nuestro hijo

Existen en el mercado diferentes calidades en las gafas de sol:

- Gafas de mala calidad: son aquellas que se venden como gafas de sol pero en realidad son un plástico coloreado que filtran una parte de la luz pero que pueden tener problemas como que son lentes con una curva irregular que son como si nos pusiéramos unas gafas graduadas para astigmatismo.

- Gafas con filtro ultravioleta: la mayoría de gafas homologadas incluyen un filtro de luz ultravioleta. 

- Gafas con filtro de luz infrarroja: son lentes que además incluyen una parte de filtro para luz infrarroja, que es aquella que nos aporta sensación de 'calor'.