Buenos hábitos de alimentación en los niños

Cómo poner en práctica buenos hábitos a la hora de la comida de los niños

Para que las comidas familiares sean lo más tranquilas y relajadas posibles, sin distracciones por parte de los niños ni desesperaciones por parte de los padres, es necesario tener en cuenta algunas pautas en cuanto a los alimentos, al horario y a la conducta que se debe tener en la mesa. Antes de sentarnos a comer, es importante que los niños sepan qué esperamos de ellos. Para que eso sea posible, es aconsejable que pongamos en práctica algunas buenas costumbres.

Los niños deben comer alimentos equilibrados

1. Llamar a los niños a la mesa y antes de sentarnos a comer, todos debemos lavarnos las manos. Es una norma que además de preparar a los niños a comer, les enseñan buenos hábitos de higiene.

2. Antes de acudir a la mesa los niños deben recoger, con o sin la ayuda de los padres, a depender de la edad del niño, los juguetes que estaban manipulando o parar con la actividad con la que estaban disfrutando para que puedan centrarse en la comida y no en lo que estaban haciendo antes. Tanto los juguetes como la televisión no deben ser permitidos a la hora de la comida

Niña comiendo pasta

3. Para que los niños vengan a la mesa con apetito, se debe evitar darles chuches, snacks u otros alimentos antes de las comidas. Lo ideal es que los niños disfruten de 5 comidas al día: desayuno, merienda a media mañana, comida, merienda por la tarde y cena.

4. Durante la comida, se debe evitar zumos de fruta con azúcar y bebidas gaseosas. Los zumos naturales y el agua son las bebidas más recomendables para todos.

5. Los niños deben comer alimentos variados, apetitosos y si posible que tengan una presentación sencilla y despierte su interés y ganas de comer. Cuando se presente un alimento nuevo a los niños, es una buena ocasión para decorar el plato de la comida. Así ellos se mostrarán más interesados en probarlo.

6. Los alimentos deben estar equilibrados. Deben contener las proteínas, nutrientes y minerales adecuados y orientados al desarrollo de los niños.

7. La hora de la comida no consiste apenas en el acto de ingerir los alimentos, también es un momento de comunicación familiar. Es un buen momento para compartir experiencias, ideas e informaciones entre todos, para hablar en familia de las cosas que nos han pasado, etc.

8. Los padres deben ser ejemplos para sus hijos en la mesa. Los niños deben saber que cuando estamos comiendo, aunque sea un biberón, no debemos hacer otra cosa. No se debe encender la televisión ni contestar a los teléfonos. Con solo decir al niño “pórtate bien en la mesa”, no es suficiente. Hay que darle el ejemplo.

9. Cuando al niño no le gusta el sabor específico de un alimento, no se debe obligarlo a comer. Hay sabores que agradan a todos y eso se debe considerar. Hay que tener paciencia y ofrecerle otra posibilidad diferente.

El uso de los cubiertos por los niños

10. Cuando los niños tengan la edad para utilizar los cubiertos, es necesario enseñarles a cómo sujetarlos. Jamás dejarles comer con las manos o hablar con la boca llena. El aprendizaje puede ser divertido y lúdico. Cuando son muy pequeños, se les puede motivar con juegos y reforzando sus éxitos con una sonrisa o un aplauso.

11. Mientras están en la mesa, el momento de la comida no debe convertirse en un campo de batalla. No se trata de pelear para que os niños coman, sino alimentarles, enseñarles modales y construir un momento de unión y comunicación. Hay que tener a eso muy claro desde el principio.

Los padres son los responsables de crear buenos hábitos de alimentación en los niños. Cuando se les inculca estos hábitos desde que son bebés, las costumbres se marcharán por si solas con el tiempo. También es importante recordar que los padres son un ejemplo para sus hijos incluso a la hora de comer.