Cuándo dejar elegir a los niños

Fomentar la autonomía de los niños

Cada niño es una personita distinta y única desde su nacimiento. En el desarrollo de su propia personalidad, los factores hereditarios tienen un gran peso y definirán en gran medida la forma de ser de los niños, así como sus gustos, intereses y preferencias, aunque el ambiente que le rodea y en especial, las acciones educativas que reciba también serán determinantes durante su desarrollo.

Cuándo dejar que elijan los niños por sí mismos

Bebé elige la ropa

Es muy importante que permitamos a los niños desde pequeños cierta autonomía y libertad para expresarse cómo son y para tomar pequeñas decisiones en el día a día, ya que así les demostramos que les tenemos en cuenta y que somos sensibles a sus necesidades e intereses y estamos favoreciendo al mismo tiempo su capacidad de aprendizaje y toma de decisiones, así como el desarrollo de su identidad personal y su autoestima.

Sin embargo, para ayudarles a desarrollarse plenamente y alcanzar todos los recursos que faciliten su crecimiento y aprendizaje personal, también serán imprescindibles las normas y los límites ya que, los niños no tienen el suficiente desarrollo cognitivo como para decidir todavía lo más adecuado para ellos, y además, aprender a cumplir las normas y ajustarse a ellas aumenta su capacidad de autocontrol y de posponer la satisfacción inmediata de sus deseos, mejorando su tolerancia a la frustración.

Por ello, una fórmula para encontrar un equilibrio entre ambos factores consistiría en dejarles elegir siempre entre varias opciones limitadas que hayan establecido los padres. Otra opción que puede resultar, es darles la libertad de elegir en 'ocasiones especiales' premiándoles por ejemplo, por haber mostrado una buena conducta durante el día o durante la semana. 

Ejemplos de cuándo dejar a los niños elegir

1. Con la ropa: Podemos darles a elegir entre dos opciones cerradas, por ejemplo: ¿prefieres el peto vaquero o el vestido rojo?. O dejarles elegir el vestuario del domingo (dentro de un orden) si han tenido un buen comportamiento durante la semana.

2. Con la comida: los padres son los que tienen que decidir qué alimentos se comen y cuándo se sirven. Sin embargo, no es necesario obligar al niño a comer judías verdes si prefiere otras verduras similares que sí acepta. En otros momentos puntuales como puede ser en el cumpleaños de un amiguito, se le puede dejar más margen de decisión, permitiéndole escoger entre sándwiches, gusanitos, chucherías, tarta... aunque siempre dentro de los límites marcados por el adulto.

3. Con las rutinas: Dentro de las rutinas diarias, puede haber cierta negociación en aquellas que no sean transcendentales. Por ejemplo, podemos dejarles decidir entre una ducha (si ya son más mayores) o un baño. Sin embargo, habrá otros aspectos que no son negociables, como por ejemplo, no ver la televisión mientras comemos para no distraernos.

4. Con los juguetes y el tiempo de ocio: cuando vamos a comprar un juguete para un niño podemos permitirle elegir el que más le gusta, pero será importante limitarle las opciones para asegurarnos que es acorde y apropiado a la edad y características del niño. En el tiempo de ocio, los niños podrán escoger jugar a lo que ellos quieran, pero no podrán elegir la duración del tiempo de juego ni el momento de juego, siendo lo ideal que el ocio siga a la realización de las “obligaciones” del niño (por ejemplo, jugar después de hacer las fichas escolares) y no al revés.

5.  Con los aprendizajes: los niños están aprendiendo continuamente desde el nacimiento con la estimulación cotidiana, especialmente a través juego. Sin embargo, hay determinados aprendizajes, como los escolares, cuyo trabajo explícito no se adquieren. Por ello, los niños pueden elegir qué hacer en su tiempo de ocio (jugar, pintar, dibujar, etc) ya que esto favorece enormemente su desarrollo cognitivo, pero la realización de las fichas y actividades escolares tiene que ser obligatoria.

Aroa Caminero

Aroa Caminero
Psicóloga
Centro de Psicología Álava Reyes