Disfonía infantil: qué es y cómo prevenirla

Qué es la disfonía en niños

Paula Pérez RoblesLogopeda

Podemos definir la disfonía como la alteración momentánea o duradera de uno o varios de los parámetros de la voz (timbre, intensidad y altura tonal, fundamentalmente). Se corresponde con la típica ronquera que denominamos indebidamente afonía, puesto que ésta consiste en la pérdida total de la voz.

Por qué se produce disfonía en la infancia

Qué es la disfonía infantil

Los factores que propician esta afectación pueden ser ambientales (ruido, polución, sequedad ambiental, presencia de irritantes laríngeos o alérgenos, climatización artificial,…), si bien en la mayoría de las ocasiones tiene su causa en conductas de mal uso o abuso vocal (sobreesfuerzo vocal, excesivo tiempo de habla, volumen y/o tono elevados, etc.).

En estos casos, y especialmente cuando se trata de niños, solemos estar ante una disfonía funcional, pues la voz se encuentra alterada sin que exista una lesión orgánica en los órganos fonatorios. Sin embargo, de no corregirse esos erróneos hábitos, podrían generarse problemas como los nódulos o pólipos, los cuales pueden requerir de intervención quirúrgica.

Síntomas de la disfonía en niños

Por esta razón es importante que aprendamos a identificar los síntomas y, sobre todo, algunas pautas de prevención vocal. Síntomas de la disfonía Si encuentras que tu hijo/a presenta algunos de estos síntomas, puede que tenga un problema de voz. Pero calma: si éste es atajado a tiempo, puede resolverse sin mayores dificultades y recuperar las cualidades propias de su voz.

-  Carraspera o tos no productiva.

- Fatiga vocal tras un esfuerzo breve de voz.

- Irritación aguda o crónica de faringo-laringe.

- Sensación de cuerpo extraño.

- Rigidez de garganta, sequedad.

- Dolor y/o hipertensión de la musculatura cervical.

- Aumento de flemas.

- Sensación de esfuerzo al hablar.

- Finales de frases inaudibles, con sensación de ahogo.

- Ronquera aguda o crónica.

- Dificultad para cantar.

- Reiteradas pérdidas de voz.

- Variación de intensidad y tono a lo largo del día.

- Voz “limpia” por la mañana y “empañada” por la noche.

Cómo prevenir la disfonía en los niños

A continuación, se ofrecen algunas actuaciones que se pueden poner en marcha de manera fácil, dentro de la rutina diaria, y que ayudarán a sustituir los malos hábitos por otras prácticas de cuidado e higiene vocal.

- Procurar que tengan un descanso de calidad, durmiendo aproximadamente unas 10 horas.

- Mantener una respiración nasal, en lugar de bucal, de tipo diafragmática.

- Hacer que beban agua con asiduidad, mediante cortos pero frecuentes sorbos.

- Si no tienen un fin productivo, evitar la tos y el carraspeo innecesarios.

- Mantener una buena higiene nasal, dental y también de los oídos.

- Vigilar que no abusen de hacer imitaciones o “voces”, con las que fuerzan su voz.

- Atender cuanto antes infecciones respiratorias o alérgenas.

- Dedicar un tiempo diario de reposo vocal, en completo silencio.

- Evitar gritar pero, también, la voz monótona como la del cuchicheo.

- Al hablar, elaborar frases cortas que permitan hacer pausas en las que poder respirar y no agotar el aire.

- Limitar la ingesta de comidas y bebidas demasiado frías o calientes.

- Vocalizar adecuadamente, evitando hablar con la boca ocupada (por ejemplo, chicles).

- No hablar a larga distancia (muy común en el patio); acercarse para ser oído.

- No usar la voz en estados de agotamiento físico.

- No hablar mientras se realiza un ejercicio físico y esperar a que la respiración se haya calmado (como sucede, por ejemplo, en las clases de Educación Física).

En cualquier caso, si comprobamos que nuestro hijo/a tiene problemas de voz de manera habitual o crónica, debemos acudir a un profesional para que haga una valoración exhaustiva y determine la necesidades terapéuticas del caso.