Qué hacer si el niño tiene problemas de voz

Consejos prácticos ante las disfonías infantiles

Laura Cerrillo
Laura Cerrillo Logopeda y docente

Los niños gritan y juegan con la voz, a menudo llegando a quedarse con la voz ligeramente dañada (disfonía) o incluso sin voz en alguno caso (afonía). Es por ello que es muy importante concienciar a las familias sobre detección y tratamientos. Enseñando a identificar cuando se trata de una problemática puntual o cuando requiere de ayuda profesional.

Te contamos los principales indicadores de riesgo, las mejores ayudas desde casa y los pasos a seguir si el niño tiene problemas de voz.

Síntomas que indican que el niño tiene problemas de voz

problemas de voz en los niños

Ante la presencia de dudas y preocupaciones en torno a la voz de nuestros hijos es normal preguntarse ¿Tengo suficientes indicadores para preocuparme? ¿Puedo hacer algo desde casa? ¿A quién puedo acudir? A continuación, te resumimos los tres principales indicadores de riesgo, las tres mejores propuestas para hacer en casa y los tres profesionales a quién acudir en caso de considerarse necesario.

Los tres principales indicadores de riesgo en cuestión de problemas de voz de los niños:

1. Periodicidad: Será importante preguntarnos si las pérdidas de voz son puntuales, relacionables con actividades y acontecimientos excepcionales, o por el contrario son más frecuentes y periódico semanalmente.

2. Momento del día: También será importante preguntarnos si la voz va empeorando gradualmente a lo largo del día por fatiga y abuso, o por el contrario desde primera hora de la mañana ya existe la perdida.

3. Gravedad: Es posible que solo exista una leve molestia con carraspeo para aclarar la voz, o por lo contrario puede haber grado existir una mayor molestia o incluso muestras de dolor e incomodidad.

Las tres mejores propuestas desde casa:

1. Agua: Beber agua ayuda a hidratar la mucosa de los pliegues vocales, por ello es muy saludable beber antes y después de cada actividad intensa. Intentando conseguir los 1-3 litros diarios aconsejables.

2. Descanso vocal: En caso de molestia, dolor o pérdida de voz, es indispensable guardar cierto reposo vocal. Y aunque es cierto que no siempre es fácil buscar actividades tranquilas que promuevan el silencio, sigue siendo muy aconsejable en el grado que sea posible.

3. Ambiente: También será importante hacer atención a las variables de nuestro entorno, por ejemplo: un ambiente ruidoso que provoca que alcemos la voz, un ambiente con humo o con exceso de aire que pueda resecar la mucosa vocal o incluso alimentos muy fríos o muy calientes.

Los tres profesionales a quién acudir:

1. Pediatra: puede ser el primer profesional de contacto ante cualquier duda.

2. Otorrinolaringólogo: será el responsable de las pruebas de imagen para confirmar o descartar cualquier posible lesión vocal.

3. Logopeda: será el profesional encargado de la rehabilitación de la voz para ofrecer pautas y entrenamiento para su mejora.