Cómo afecta el cansancio mental a los niños

Los niños también sufren agotamiento psicológico

Sofía Gil Guerrero
Sofía Gil Guerrero Psicóloga General Sanitaria

El cansancio mental o agotamiento psicológico existe y no sólo lo sufrimos los adultos. Muchos niños también son víctimas de este tipo de cansancio que a veces resulta más invalidante que el físico. 

Además, es una pescadilla que se muerde la cola, porque estar cansados mentalmente hace que nos debilitemos físicamente. Así es como afecta el cansancio mental a los niños y cómo podemos ayudarles.

Síntomas del cansancio mental en los niños

Cansancio mental en niños

Los niños que se encuentran cansados mentalmente no interactúan con su entorno de manera óptima. Sin duda, una mente cansada, agotada o fatigada psicológicamente responde a los estímulos que le rodea de una manera diferente. Los niños que se encuentran cansados emocionalmente se sienten mucho más vulnerables e interpretan lo que les sucede en su día a día de una manera mucho más negativa

Estas son algunas señales que nos pueden alertar de que el niño está agotado psicológicamente: 

- Parece estar sin fuerzas, sin energía. 

- Tiene alteraciones en el sueño.

- Tiene alteraciones en la alimentación. 

- Muestra signos claros de ansiedad. 

- Se muestra irritable.

- Estado de ánimo decaído. 

- No muestra interés por realizar actividades con las que antes disfrutaba y se divertía. 

- Parece estar desmotivado o apático. 

- Parece no escuchar con atención, se muestra despistado. 

- Tiene tiempos de reacción más lentos, parece “estar en babia”. 

¿Por qué los niños experimentan cansancio mental?

¡Es muy sencillo! Los niños se agotan psicológicamente cuando tienen que hacer frente a demasiadas tareas u obligaciones durante un largo periodo de tiempo. Normalmente el cansancio mental es el resultado de “demasiadas exigencias” y de “pocos momentos de descanso o diversión”. 

Muchas veces los niños no son conscientes de que llevar tantas actividades y/o tareas hacia delante les está superando a nivel emocional. Pero, los padres, debemos ser conscientes de que los niños también se fatigan mentalmente por lo que evitar exigirles una carga de trabajo excesiva y permitirles también tiempo de ocio, descanso y disfrute es fundamental. 

¿Cómo prevenir el cansancio mental en los niños?

- Respetar los horarios: Mantener horarios regulares es necesario para que no se instaure el caos y el niño siga un cierto orden en su vida diaria. El tiempo dedicado a dormir, a desayunar, a comer, a merendar y a cenar debe ser sagrado. Es importante que el niño pueda realizar estas actividades de manera tranquila. Y, por supuesto, se le debe dar prioridad ya son necesidades básicas que si se descuidan pueden pasar factura a la salud física y mental del niño. Nada puede alterar la hora de comer o de dormir. Durante el horario de comer o de dormir no se debe hacer nada más que eso.
 
- Tiempo de ocio: Practicar un hobby durante la semana que el niño haya elegido expresamente puede ser una muy buena idea. Esto le ayudará a desconectar de las actividades más rutinarias y de las obligaciones para sumergirse en una actividad que le apasiona y le hace disfrutar. 
 
- Tiempo de descanso: Tener un tiempo de pausa durante el día es de vital importancia. El niño tiene también derecho a no estar siempre haciendo actividades productivas. Es necesario que el niño tenga tiempo para estar tranquilo viendo un poco la televisión, jugando, leyendo un libro, dibujando, escuchando música, tumbarse en la cama o en el sofá, etc. 
 
- Realizar ejercicio físico: El deporte es un gran aliado si lo que buscamos es que el niño se sienta tranquilo y gestione adecuadamente las demandas del día a día. El ejercicio físico ayuda a descargar tensión y mejora el estado de ánimo haciendo que el niño se sienta más calmado e incluso favoreciendo que concilie el sueño durante la noche con más facilidad. 

Muchas veces nosotros nos sentimos cansados mentalmente cuando las demandas del día a día nos superan. Pero, debemos tener en cuenta que a los niños esto también les sucede. Y, no debemos olvidar que lo “urgente” (obligaciones, tareas de la casa, actividades extraescolares, etc.) no puede hacer que perdamos de vista lo realmente “importante” (ser felices y estar tranquilos, en paz).