Cuento de la rata Eustolia para explicar a los niños qué es el estrés

Con este cuento infantil tus hijos entenderán qué significa estar estresado

Marisa Alonso Santamaría

Los cuentos infantiles pueden ser una herramienta muy útil para enseñar a los niños distintos conceptos complicados de comprender. Es el caso de la ansiedad, los nervios, el miedo... Por eso, aquí te dejamos el cuento 'La rata Eustolia en la ciudad' que te ayudará a explicar a los niños qué es el estrés. De esta forma, cuando ellos se sientan estresados (o nos vean a nosotros estresados) podrán ponerle nombre a lo que sienten.

Cuento para los niños sobre el estrés

Un cuento para explicar a los niños qué es el estrés

Eustolia, la ratita blanca que vivía en el bosque, aceptó entusiasmada la invitación de sus primos ratones y fue a pasar unos días a la ciudad. Nunca había estado allí, y nada más llegar salió a dar un paseo junto a su primo ratón.

—No te alejes de mi lado y haz todo lo que yo haga —le aconsejó su primo Ramiro.

Llegaron a una gran avenida, y delante del semáforo Eustolia se detuvo imitando a su primo, esperando a que se pusiera en verde.

—¡Ay! ¡Ayyyyyy! —gritó dolorida cuando alguien le pisó el rabo.

—Tienes que tener mucho cuidado en la ciudad. ¡Puede resultar muy peligrosa! — le dijo Ramiro.

Mirando a los dos lados de la calle atravesaron corriendo hasta llegar a la otra acera.

—¡Run! ¡Run! ¡Run! ¡Run! —rugieron los motores de los coches. Entonces pasó una ambulancia a toda velocidad.
—¡Ninonino! ¡Ninonino! ¡Ninonino! ¡Ninonino!

Eustolia pegó un brinco y cayó patas arriba, ante la mirada atónita de su primo. Ramiro soltó una carcajada y, disimulando, le tendió la pata para que se agarrara y se pudiera levantar.

—¡Ratatatatata! ¡Ratatatatata! ¡Ratatatatata! ¡Ratatatatata!

—¡Qué ruido tan infernal! —gritó Eustolia tapándose los oídos.

¡No te asustes! Están poniendo las tuberías —le dijo— nosotros jugamos aquí todas las noches corriendo por los pasadizos.

Eustolia solo llevaba media hora en la ciudad y estaba completamente estresada, pero no dijo nada.

—¡Sígueme! Te voy a llevar a un lugar que te va a encantar —dijo Ramiro colándose por una alcantarilla.

Fueron por una larga y oscura galería, escalaron unas húmedas y resbaladizas paredes y aparecieron en un pequeño cuarto donde había un ascensor. Subieron por los cables y acabaron en el rellano de una escalera. Entraron en la vivienda y se metieron en una habitación donde alguien roncaba plácidamente. Salieron por la puerta entreabierta, recorrieron un largo pasillo y llegaron a la cocina.

Eustolia fue todo el camino sin perder de vista a su primo: si se extraviaba por allí no sabría volver a casa.

—Ven, aquí siempre tienen comida rica —dijo el ratón moviendo el hocico.
—¡Mira! —le gritó, señalando un gran trozo de membrillo. 
Los dos se acercaron babeando. De repente, un golpe seco los dejó paralizados. —¡Zas! 
Se habían librado del cepo por unos milímetros.

Eustolia cayó de nuevo patas arriba, esta vez junto a Ramiro. Cuando ya creía que no podían pasarle más calamidades, fue cuando descubrió los relucientes ojos de un gato negro y se le heló el corazón. Se levantaron despavoridos y corrieron por toda la casa hasta hallar la salida.

Cuando llegaron a la ratonera Eustolia tenía el cuerpo totalmente negro y respiraba con mucha dificultad. En su vida había pasado tanto miedo, y nunca pensó que la ciudad fuera a ser tan estresante. Respiró hondo, se relajó, y esa misma tarde se despidió de sus primos y volvió a su apacible vida en el bosque.

Actividades posteriores a la lectura del cuento

Seguid disfrutando y reflexionan sobre la historia de la rata Eustolia con las actividades que te proponemos a continuación.

1. Preguntas de comprensión lectora
Lo primero que debes hacer tras leer el cuento con tus hijos es cerciorarte de que han comprendido la historia. Para ello, te proponemos algunas preguntas que puedes plantearles:

- ¿A dónde fue Eustolia invitada por sus primos?

- ¿Cómo se sintió la rata en su estancia en la ciudad?

- Nombra un incidente que le provocara estrés a la protagonista del cuento.

- ¿Se lo pasó bien Eustolia en la ciudad?

2. Representar la historia como un teatro
Pintaos unos bigotes como si fueras ratoncillos y representad frente al resto de la familia el cuento de la rata Eustolia. De esta manera, tus hijos se pondrán en la piel de la rata y sabrán qué se siente al estar estresado.

3. Inventad otro cuento sobre el estrés
Echad a volar vuestra imaginación e inventad otro cuento en el que los personajes también sufran de estrés. ¿Qué harán para sentirse mejor?

4. Cread vuestro propio concepto del estrés
Una vez que tus hijos ya hayan comprendido qué supone el estrés, podéis hacer vuestra propia definición. ¿Qué consideráis que es el estrés? Pídeles que enumeren algunas situaciones en sus vidas que les resulten estresantes y tratad de buscar una forma de acabar con ellas.