Mi hijo no quiere beber agua, ¿cómo hidratarle?

Qué bebidas son hidratantes en la infancia

El agua es uno de los principales componentes del cuerpo humano, el 70% de nuestro cuerpo per se, así como el 85% del cerebro son agua, lo que hace de este líquido un componente esencial para el buen funcionamiento del organismo.

Lamentablemente, a la hora de mantener hidratados a nuestros pequeños, a veces nos encontramos con una terrible negativa a ingerir agua en absoluto. Si se trata de un bebé alimentado a demanda, sea con leche materna o artificial, debemos confiar en su capacidad de hidratarse a través de esta, y puede no ser necesario insistir en su ingesta. Sin embargo, cuando se trata de un niño más mayor, nos encontramos con un problema que debemos solventar, en un intento de que adquieran el hábito de beber, ¿puede sustituirse por otras bebidas?

Bebidas hidratantes para niños que no quieren beber agua

 Niños que no quieren beber agua

La correcta hidratación favorece la concentración y el rendimiento cerebral, además de ayudar a la regulación de la temperatura corporal. Además, el agua transporta nutrientes hasta las células y desempeña importantes funciones en la digestión de los alimentos, por lo que su importancia está fuera de duda. 

El agua debe empezar a ofrecerse una vez que se comienza con la alimentación complementaria a los lactantes alimentados con lactancia materna, y puede ofrecerse a los lactantes alimentados con leche artificial en los meses más calurosos del año, sobre todo si se observan síntomas de estreñimiento.  

- Zumos: En origen, al proceder de la fruta, contienen parte de sus vitaminas y minerales, pero pierden toda la fibra haciendo que el azúcar cobre más importancia. Los comerciales deben evitarse, y los naturales hechos en casa, no conviene consumirlos de forma regular, pero pueden ser una alternativa ocasional para incrementar el consumo de agua y para habituar a los niños a beber. Podrían mezclarse con agua para conseguir una mejor hidratación.

- Bebidas carbonatadas: Forman parte, junto con los caramelos o las chuches, de lo que llamamos “calorías vacías”, ya que no proporcionan nada más que azúcares -o edulcorantes sus versiones light-, y no deberían consumirse. Muy de vez en cuando podría darse la ocasión, fiestas o cumpleaños, en la que consumir estas bebidas, evitando las cafeinadas, pero nunca como sustituto del agua.

- Infusiones: Si no se añade azúcar y si no llevan azúcar añadida en su composición, y si hablamos de infusiones de frutas o de hierbas que no contengan cafeína o teína, su consumo es aceptable. 

Es importante potenciar la ingesta de agua del mismo modo que se promociona la ingesta de frutas y verduras, no como una alternativa, sino como la única opción que va en concordancia con una dieta saludable y equilibrada. Además, el agua es la única bebida que cubre las necesidades de fluido del organismo sin suponer un aporte de calorías extra, importante para crear unos hábitos alimentarios correctos y evitar la obesidad desde la infancia.