Juan enseña a los niños a cuidar su espalda

Hace unos días, mi hijo y sus amigos me comentaban en la puerta del colegio que las mochilas con carrito ya no se llevaban y que preferían llevar los libros colgados a la espalda porque los carritos eran para los pequeños. Una prueba más del conflicto entre la moda y la salud.

Y es que llevar la mochila colgada a la espalda no es malo en sí, lo perjudicial es llevar el peso mal repartido en un solo hombro, cargarla más de la cuenta o durante demasiado tiempo porque puede provocar lesiones y en consecuencia dolores de espalda en los niños.

El lumbago de Juan

Por este motivo, los expertos recomiendan que la carga que el niño transporte no exceda el 10 por ciento de su peso corporal. Para conseguirlo, lo ideal sería invertir en la instalación de taquillas en los colegios o fraccionar en varios volúmenes los libros de texto. Pero, si no hay más remedio que llevar y traer el material escolar, para que la espalda no padezca, es recomendable usar una mochila con ruedas, que permite arrastrarla en vez de cargarla, y ajustarla a la altura del niño para que lo pueda hacer de manera cómoda y ergonómica. Si la mochila es de tirantes, en contra de lo que se recomendaba habitualmente, lo mejor no es situarla tan arriba como sea posible (entre los omóplatos o paletillas), sino abajo, en la zona lumbar o entre las caderas, y llevarla sujeta tan cerca del cuerpo como sea posible. Pero, las mochilas no son las únicas responsables del dolor de espalda.

Las malas posturas mantenidas durante horas en el pupitre escolar, cuando los niños no disponen de modelos de altura regulable y con ruedas, impide a los escolares adoptar la postura correcta. Así incrementan la carga que soportan sus discos intervertebrales. Por todo esto, no resulta extraño que a los 15 años, el 50,9 por ciento de los niños y el 69,3 por ciento de las niñas hayan sufrido dolor de espalda alguna vez, según un estudio reciente realizado por la Fundación Kovacs. Padecerlo a esas edades aumenta el riesgo de sufrirlo de manera crónica y padecer limitaciones al llegar a adulto. La incidencia de estas dolencias aumenta a partir de los 10 años, por lo que es preciso iniciar la prevención antes de esta edad.

Y cuando el dolor ya ha aparecido, otro aspecto curioso que va en contra de lo que se ha recomendado durante años, es que el reposo en cama es inútil y perjudicial. Es mejor mantener el mayor grado de actividad que permita el dolor. De hecho, el reposo en cama prolonga la duración del episodio doloroso y facilita que se repita, aseguran los expertos, por lo que es clave intentar que, en todo caso que dure menos de 48 horas, porque si el reposo dura más se acelera la pérdida de tono muscular y la pérdida de fuerza. El cuento El lumbago de Juan recoge en una de sus viñetas la importancia de evitar el reposo en cama y enseña a los niños a cuidar su espalda. Con esta iniciativa, la Fundación Kovacs pretende que los niños aprendan más sobre su espalda para evitar dolores. Y tus hijos, ¿saben cuidar su espalda? Déjanos tu comentario en Facebook en la página oficial de GuiaInfantil.com.

Marisol Nuevo.