Comer en el colegio reduce la obesidad infantil

Llevamos camino de que las cifras de obesidad infantil nos conviertan en líderes del ranking en Europa. ¿Sabías que más de la mitad de los niños españoles padecen sobrepeso y sólo nos ganan los italianos? A este paso vamos a convertirnos en los Estados Unidos de Europa en materia de obesidad.
Actualmente, el 19 por ciento de los niños españoles sufren obesidad y el 26 por ciento sobrepeso, lo que significa que un poco menos de la mitad de nuestros niños acumulan en su cuerpo más grasa de la que es aconsejable para su salud. Estas cifras se han conocido gracias al estudio más exhaustivo realizado hasta la fecha por el Ministerio de Sanidad, que ha realizado un seguimiento a casi ocho mil niños de edades comprendidas entre los seis y los nueve años. Además, se ha medido la obesidad según los criterios científicos establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

Un problema de peso
En España, tenemos actualmente un problema de peso y las razones son varias. Por un lado, nos estamos americanizando respecto a la comida y nos estamos alejando cada vez más de la dieta mediterránea tradicional, que tiene numerosas cualidades nutritivas. Prueba de ello, es que según el estudio, los niños que comen habitualmente en el coledio presentan menos índice de obesidad que los que comen en casa a diario.
Los platos preparados y la comida rápida, que se unen al abuso de los hidratos de carbono y de las grasas, y sobre todo, el poco caso que hacemos a la ingesta de frutas y verduras, que no suelen gustar a los niños, son un suma y sigue en la carrera por la ganancia de peso y la obesidad. Otro dato relevante es que los niños de las clases sociales con menor nivel económico son los más afectados por la obesidad, más las niñas que los niños, y por tanto ,tienen más riesgo de padecer enfermedades asociadas como la diabetesy las cardiopatías.
Los videojuegos, el ordenador y las redes sociales, la televisión y otras actividades de silla y sofá también contribuyen a la obesidad, ya que no implican ningún gasto de energía e invitan a picar entre horas, generalmente alimentos altamente calóricos y poco nutritivos, lo que no ayuda en absoluto a controlar el peso. Todo ello me lleva a pensar que el problema está en casa y que para solucionarlo somos los padres quienes debemos establecer un régimen de comidas caseras más saludable y fomentar el deporte y la actividad física de nuestros hijos en detrimento de las actividades sedentarias basadas en las pantallas. Una buena educación nutricional es lo que necesitamos para impedir que la obesidad se convierta en un peligro para la salud de nuestros niños.
Marisol Nuevo.








































