No sabéis lo que he oÃdo ya de historias sobre los antojos de la mujer embarazada. Hay unas que son comprensibles, pero hay otras que ya no se lo cree ni el bebé que está por nacer. Me refiero a lo que dicen que cuando la mujer tiene capricho por algún alimento, deberá consumirlo o de lo contrario el bebé nacerá con alguna mancha en su cuerpo.
Eso es parte de una creencia popular, una leyenda, sin base cientÃfica alguna. El deseo repentino de la mujer de comer algo especial y precisamente cuando menos se espera, es una consecuencia de
los cambios metabólicos y hormonales que ella experimenta durante el embarazo. La mujer, tanto puede desear consumir cierto alimento, como rechazarlo, es decir, no desear consumirlo de ninguna manera, como es el caso de los alimentos fritos y del café.
Cualquier mujer puede tener antojo, y no siempre cuando se encuentra embarazada. Además, los antojos no siempre están relacionados a algún alimento. Muchas veces la mujer se encapricha y necesita sentir sensaciones y emociones distintas. Es importante, en estos casos, que ella tenga el apoyo y la comprensión de la pareja, que deberá complacerla.
Y, ¿hasta qué punto se debe satisfacer los antojos de la mujer? Siempre y cuando no afecten a la
dieta durante el embarazo. Un antojo satisfecho dará placer y equilibrio a la futura mamá, pero todo debe ser consumido con moderación. Normalmente, los antojos se declinan por los alimentos dulces como los helados, las chocolatinas, tartas, bizcochos, frutas, alimentos ricos en grasa y azúcares. Hay que alejarse a medida de los alimentos con mucha calorÃa, y de los ataques de hambre desenfrenados. Eso puede llevar a la mujer a que tenga problemas de sobrepeso, de
depresión post parto, etc, y todo refletirá en su bebé.
¡Ahora me entró un antojo! Y no estoy embarazada.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com