Cómo abrir el apetito de los niños

Nuestros hijos, en ocasiones, tienen etapas en las que no quieren comer de la misma forma que lo venían haciendo o que aborrecen ciertos alimentos que antes les gustaban. Este cambio en el apetito de tu hijo puede estar justificado por alguna molestia eventual: salida de los dientes o enfermedad, pero no siempre encontramos una explicación y empezamos a preocuparnos...

La niña de mi amiga no quería tomar la leche, así que su mamá estaba preocupada porque para su correcto desarrollo le habían aconsejado que tomara, al menos, medio litro al día para tener un correcto aporte de calcio.

Pero, no consideró los derivados lácteos que su hija sí tomaba como los yogures o queso. La aversión o hartura de ciertos alimentos es bastante frecuente en los niños, pero siempre podemos sustituirlos por otros cuyo aporte nutricional sea semejante. Es recomendable que aprendamos algo sobre los alimentos más comunes que pueden formar parte de su dieta de tal manera que podamos abandonar unos en favor de otros.

Qué hacer para que los niños coman

Bebé come

Para abrir el apetito de nuestros hijos y lograr que coman, podemos echar mano de algunos consejos:

- Cambiar alimentos que al niño le resulten más apetecibles, dentro de no permitirle caprichos que no les convengan nutricionalmente. No es recomendable ofrecerles, por sistema, alternativas al alimento que le ponemos sobre la mesa. Si no tiene hambre, que no coma.

- Crear un ambiente agradable y adecuado, aunque sin dejar que el niño se entretenga con la tele, pierda el ritmo o no ubique el acto de comer con el lugar donde comer.

- Hacerle disfrutar la comida y de la compañía. Sentarle a la mesa con nosotros para que se apropie de nuestros hábitos y pueda disfrutar de un momento en familia.

- Respetar el horario natural de sus comidas. Darle de comer cuando tiene hambre, evitando picoteos que le sacien antes de sentarse a la mesa.

- Procurar no ofrecer un plato que rebose de comida. Es preferible que le ofrezcamos menos cantidad y le demos la opción de repetir. La cantidad que a nosotros nos puede parecer razonable, puede ser demasiada para ellos.

- Limitar la cantidad de agua o de pan con las comidas.

- Invitarles a que se coman en primer lugar lo que menos les gusta.

- Hacerle partícipe de alguna responsabilidad culinaria: ayudar a poner o quitar la mesa, preparar algún alimento o, incluso, servirse la comida.

- Hay alimentos que les costará más tomárselos, como las verduras o pescado, así que podemos disfrazárselas en rebozados o dárselas en purés.

- Elogiar sus conductas.

Satisfacer el hambre, desarrollar conductas sanas y conocer los gustos de nuestros hijos, son fundamentales para satisfacer la necesidad diaria de alimentarnos. No debemos vivir con tensión el hecho puntual de que nuestro hijo no quiera comer o aborrezca temporalmente un alimento. Debemos mirar con perspectiva que nuestro hijo se desarrolla correctamente y va adquiriendo hábitos correctos para satisfacer sus necesidades particulares.

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com