Cuando los niños no quieren comer porque están tristes, ¿qué hacer?

Igual que nos pasa a nosotros, el apetito de los niños puede cambiar según sus emociones

Fran Sabal
Fran Sabal Nutricionista

Muchos padres se preocupan porque sus hijos no comen o lo hacen en pequeñas cantidades. Y es que la alimentación es de vital importancia para que los niños tengan la energía necesaria para su día a día y crezcan sanos. Y entonces nos preguntamos, ¿le pasará algo?, ¿puede que tenga algo que ver con su estado de ánimo? Igual que nos ocurre a nosotros, a veces los niños no quieren comer porque están tristes. ¿Qué podemos hacer?

A continuación hablamos sobre la falta de apetito en los pequeños, pero te damos una pista: ¡obligarles a comer nunca debe ser una opción a tener en cuenta!

Si tu hijo está triste es posible que no quiera comer

Los niños no quieren comer al estar tristes

Los niños son un 'pequeño' reflejo de los adultos, en donde sus emociones y sentimientos se encuentran en otra escala más pequeña, pero en la que para ellos cobran la importancia y les afectan igual que a nosotros temas de nuestro día a día.

Los sentimientos y las emociones empiezan a desarrollarse desde que somos muy pequeños y en función de la personalidad implicaran un estado de ánimo y duración diferente. Por lo tanto, cuando un niño está triste, es probable que no tenga muchas ganas de jugar, de reír ni incluso de comer, exactamente igual que nos sucede a los adultos.

Por lo tanto, ¿qué debemos hacer? Para que ellos se sientan comprendidos, lo ideal sería intentar hablar con ellos, que hablen, que se comuniquen con nosotros, que nos cuenten qué es lo que les sucede para que, de esta forma, el niño se sienta más comprendido y apoyado.

Es importante que los niños aprendan a expresar sus emociones, a reconocerlas y a gestionarlas desde pequeños gracias a diferentes apoyos como pueden ser los padres y hermanos, para que conforme vayan creciendo sepan que tiene personas en las que confiar para poder desahogarse y no recurran ni a la comida ni a ningún otro tipo de cosa para acallarlas.

Cuando los niños no comen, no hay que obligarles

No hay que obligar a los niños a comer

Muchas veces nos preocupamos y no entendemos por qué no comen, por qué esa forma de actuar, y no nos damos cuenta de que ellos al final aprenden de lo que ven, por lo tanto, nosotros como padres somos su primer modelo a seguir. ¿Cuántas veces has tenido un mal día, has llegado a casa, no has cenado y te has ido directo a dormir?

Ellos al final hacen lo mismo. Una de las reprimendas más recurrentes a la que los padres recurren para solucionar el hecho de que no están comiendo es obligarles a comer. Es normal que como padres nos preocupemos y queramos que coman debido a la importancia que tiene para su crecimiento y formación, pero obligarles a comer no es solución.

Aunque parezca algo complicado porque esa obligación se debe al deseo de que él coma y esté mejor, cuando nos enfadamos utilizamos un lenguaje negativo, hablamos desde la restricción, desde el castigo y lo único que provoca es que ellos se pongan a la defensiva.

Por tanto, si recurrimos a obligar a comer por la fuerza, guardar el plato hasta la comida siguiente, cediendo a los caprichos y enfadándonos solo conseguimos que los niños se pongan a la defensiva.

La PNL (Programación Neuro Lingüística) nos confirma que, dado que nuestro cerebro no le gusta escuchar mensajes negativos, es mediante los positivos, con ánimo y el cariño, la forma en la que vamos a lograr que se sientan mejor, que se sientan apoyados, respetados y, por tanto, que finalmente coman.

Con lo cual si es importante que los niños coman bien dado que están en una etapa de crecimiento y formación, y es importante que adquieran los nutrientes necesarios para que se desarrollen correctamente, pero siempre evitando la obligación.

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