Qué hacer para que los niños duerman de un tirón

Parece que hay niños que siempre están al pie del cañón y pese a que el sueño es una necesidad vital básica, parecen que nunca duermen a pierna suelta, se sobresaltan, se despiertan continuamente, parecen descansar con un ojo cerrado y otro abierto.

Siempre están alertas ante cualquier ruido, ante cualquier movimiento, ante nuestra ausencia y, a nuestro pesar, reclaman en plena noche nuestra atención.

6 consejos para que los niños duerman bien

Qué hacer para que los niños duerman del tirón

Es bastante normal que los niños se despierten por la noche cuando son pequeños (durante los 6 primeros meses o el año que dura la lactancia), pero hay un porcentaje entorno al 20 ó 40 por ciento que tienen facilidad para desvelarse pasado el primer año de vida y, en algunos casos más extremos, les lleva a un déficit o problemas de sueño que se hacen crónicos.

Paliar esto es importante porque sabemos la necesidad del descanso y del sueño para que el niño reponga sus energías, su cuerpo se relaje y estire, y se desarrolle su sistema inmunológico. ¿Qué hacer? Hay muchas dificultades en el sueño que pueden resolverse, favoreciendo cuanto antes hábitos saludables a la hora de dormir, cuidando tanto en cantidad como en calidad del sueño.

Para ello, lo fundamental es:

- crear un ambiente adecuado a la hora de dormir, que proporcione confianza, tranquilidad y bienestar al niño

- evitemos una estimulación excesiva antes de irse a la cama o juegos muy movidos

- tampoco debemos darles bebidas excitantes o comidas copiosas para la cena

- debemos ajustar sus horarios a otros más naturales (aprovechar la oscuridad nocturna para irse a la cama) y seguir unas rutinas monótonas y rituales: baño, pijama, cena, lavado de dientes, pis de la noche y a dormir.

- si el niño se despierta muchas veces para hacer pis por la noche y se desvela, lo mejor sería reducir los líquidos dos horas antes de irse a la cama.

- si nuestro hijo tiene temores o se resiste a ir a la cama porque quiere permanecer a nuestro lado, podemos irnos todos a la cama al mismo tiempo mientras dure el aprendizaje (aunque nos perdamos temporalmente nuestra serie favorita de la tele) para que el niño vea que ha llegado la hora de dormir para todos.

No todos los niños son iguales a la hora de adaptarse a las situaciones, por eso los padres debemos tener en cuenta cuáles son las cosas que pueden relajar a nuestro hijo, quizás un baño, un masaje, la lectura de un cuento, un poco de música, una charla sobre lo acontecido en el día, etc. El niño hará suyos los hábitos cuando le guste hacerlos, cuando disfrute de la necesidad vital del descanso, por ello, la importancia de proporcionar a niño un buen ambiente, evitar tensiones y ser compresivos y ceder, de manera puntual, cuando necesite nuestra presencia o la de algún hermano en su habitación para proporcionarle confianza y seguridad.

Patro Gabaldón