Por qué no debemos quitar a los niños su objeto de apego

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Muchos niños y bebés tienen un objeto fetiche del que no se separan ni pierden de vista en ningún momento. Para algunos es un osito, para otros un muñeco, una mantita, una almohada, un cojín...

Son objetos de consuelo que necesitan, sobre todo, para sentirse seguros y les acompañan durante su infancia. Quizás un buen día se olviden de ellos o no, pero no debemos cometer el error de apartarlos de su vida. 

La importancia del objeto de apego para los niños

Objeto de consuelo para bebés

El objeto de apego suele ser muy importante para el niño, a veces no nos damos cuenta de ello y le restamos importancia. Ya puede estar roto, viejo, mordido, babeado o feo pero el niño lo lleva a todas partes o simplemente lo busca cuando necesita consuelo. Es un objeto que ha elegido el niño para acompañarle.

Mi hijo pequeño, que ahora tiene 2 años, es el único de mis 3 hijos que ha tenido un objeto de apego. Se trata de una almohada que lleva de un lado al otro en casa, en muchas ocasiones la deja y la olvida, pero de pronto, salta como un resorte y corre a por ella. La utiliza para dormir, cuando se siente cansado o si no se encuentra muy bien.

En alguna ocasión, he escuchado a alguna madre decir que a los niños hay que quitarles ese objeto cuando ya no son bebés, sin embargo, no estoy de acuerdo con esta afirmación. Yo creo que debe ser el propio niño el que lo decida cuando esté preparado para dejarlo o incluso puede guardarlo para siempre, ¿qué hay de malo? Todo lo contrario, le ayuda porque:

- Le aporta seguridad y consuelo.

- Está estimulando la capacidad de establecer vínculos afectivos.

- Le recuerda a su familia, a sus padres y al hogar por lo que le vincula con su entorno.

- No son señal de debilidad ni perjudican el desarrollo y la madurez del niño.

- Ayudan al niño a expresar sus emociones.